El escritor y filósofo Alejandro M. Gallo (Astorga, León) sitúa a Vallecas como símbolo de resistencia frente a un mundo controlado por el poder de las tecnooligarquías en su última novela, Vallekas 2084, una distopía inspirada en las tendencias políticas, económicas y sociales que, a su juicio, marcan el rumbo del presente.
En una entrevista, el autor ha explicado que la obra no pretende tanto describir cómo será Vallecas en el año 2084, sino advertir sobre el futuro que podría esperar a la sociedad si esas dinámicas actuales se consolidan. “Espero que la novela sirva de vacuna para que no llegue nunca esa situación”, ha señalado.
Gallo, que ha vivido en el distrito madrileño, ha sido el encargado de inaugurar esta semana la cuarta edición del festival de novela negra y social Vallekas Negra, que reúne hasta este domingo a más de 20 autores del género noir y convierte de nuevo a Vallecas en uno de los principales focos literarios de la capital.
En el universo de Vallekas 2084, la multinacional Coumenn Corporation controla el destino de la humanidad en una nueva etapa denominada New Reality, marcada por el aumento de la pobreza, las pandemias y el calentamiento global. En ese escenario, las élites se refugian en ciudades amuralladas y buscan perpetuarse mediante la experimentación con seres humanos. Según Gallo, las grandes élites tecnológicas ya dominan el mundo y ahora su objetivo es alcanzar la vida eterna.
Frente a ese orden global, la novela presenta a Vallecas como un territorio independiente que se enfrenta al sistema, una especie de “pequeña Galia” que resiste, en referencia al universo de Astérix y Obélix.
El autor también ha advertido sobre el papel de la desinformación como herramienta de control social y ha señalado que el exceso de información falsa puede alejar a la sociedad de la realidad y erosionar la identidad individual. En esa misma línea, ha mostrado su preocupación por el desarrollo de la tecnología y la Inteligencia Artificial sin supervisión, defendiendo que estos avances deben estar sometidos a un control social para evitar que queden en manos de intereses particulares y desemboquen en modelos autoritarios.
Gallo ha reivindicado, además, la novela negra social como un género estrechamente ligado a la realidad y a la denuncia, subrayando que su función es mostrar lo que ocurre en la sociedad y obligar al lector a enfrentarse a ello.