El Atlético de Madrid selló este miércoles su clasificación para los octavos de final de la Copa del Rey Mapfre tras imponerse por 2-3 al CD Atlético Baleares en el Estadio Balear, en un encuentro resuelto gracias al doblete de Antoine Griezmann, el tanto de Giacomo Raspadori y, de forma decisiva, a las intervenciones del guardameta Juan Musso, que evitaron un desenlace comprometido para el conjunto rojiblanco.
El duelo arrancó con un contratiempo para el conjunto visitante, ya que Clément Lenglet tuvo que abandonar el terreno de juego por una lesión en la rodilla derecha. Aunque el defensa francés salió por su propio pie, el percance obligó a Dávid Hancko a incorporarse al partido de manera prematura, circunstancia que aprovechó el equipo local para generar peligro inmediato.
En una pérdida de balón de Nahuel Molina en la salida, Juanmi Durán alcanzó el área rival y obligó a Musso a intervenir con un despeje a ras de suelo. La respuesta atlética fue eficaz y llegó en el minuto 16, tras una rápida combinación entre Molina, Carlos Martín y Conor Gallagher, que culminó con la asistencia del centrocampista inglés a Griezmann, quien definió con precisión para abrir el marcador.
Poco después, el Atlético amplió su ventaja. Molina volvió a proyectarse por la banda derecha y centró al área, donde Raspadori se adelantó a la defensa y cabeceó el 0-2. Sin embargo, el Atlético Baleares no se descompuso y encontró el camino del gol en una acción a balón parado, uno de los puntos débiles del conjunto madrileño durante la temporada.
En el minuto 28, Guillem Castell prolongó un saque de esquina y Gerardo Bonet aprovechó el rechace tras una primera parada de Musso para reducir diferencias y establecer el 1-2. A partir de ese momento, el encuentro entró en una fase de menor ritmo, con un Atlético que administró la posesión pero sin generar ocasiones claras, mientras el empuje de Carlos Martín destacaba en ataque ante la ausencia de Alexander Sorloth, baja de última hora por molestias físicas.
Tras el descanso, el equipo de Diego Pablo Simeone mostró una leve mejoría inicial, con un remate de cabeza de Carlos Martín que se marchó por encima del larguero. No obstante, el dominio se diluyó rápidamente y el Atlético volvió a sufrir, especialmente en acciones individuales del conjunto balear, donde Musso se erigió de nuevo en protagonista con paradas decisivas ante Durán y Tovar.
El técnico argentino movió el banquillo en el minuto 65, dando entrada a Giuliano Simeone, Koke Resurrección y Pablo Barrios, una decisión que aportó mayor control al juego visitante. Esa estabilidad se tradujo en el 1-3, tras una recuperación de Javi Galán, cuyo centro al punto de penalti fue rematado por Griezmann con una volea de zurda, firmando así su segundo gol de la noche.
Pese a la ventaja, la actuación rojiblanca mantuvo un tono discreto y se vio empañada por dos acciones dentro del área. La primera, en el minuto 80, acabó con penalti a favor del Atlético Baleares tras una mala salida de Musso, aunque el propio portero corrigió su error al detener el lanzamiento de Tovar. La segunda pena máxima llegó en el minuto 89, por una infracción de Nico González, que Moha Keita transformó para colocar el 2-3.
El tramo final se desarrolló con tensión, pero el conjunto mallorquín no logró generar una ocasión clara que forzara la prórroga, certificando así la clasificación del Atlético de Madrid. El equipo de Segunda Federación puso en apuros a un rival de LaLiga EA Sports, que avanza de ronda con deberes pendientes en su juego.