El conjunto blanco firma un encuentro gris y pierde por la mínima ante el Getafe CF en el Santiago Bernabéu, alejándose a cuatro puntos del FC Barcelona en la lucha por LaLiga EA Sports.
El Real Madrid encajó este lunes una derrota por 0-1 ante el Getafe CF en el Santiago Bernabéu que complica de forma notable sus aspiraciones al título de LaLiga EA Sports. El equipo dirigido por Álvaro Arbeloa se descuelga a cuatro puntos del FC Barcelona tras un encuentro en el que volvió a evidenciar carencias futbolísticas frente a un rival ordenado y disciplinado.
Después de enlazar ocho victorias consecutivas y recuperar el liderato, el conjunto madridista suma ahora dos derrotas seguidas frente a rivales que pelean por la permanencia. El tropiezo, además, llegó en un lunes poco habitual en el calendario blanco, en un partido en el que el equipo ofreció una imagen espesa, similar a la que le llevó a atravesar una crisis tras ganar el Clásico.
Sin claridad en la circulación ni inspiración en los metros finales, el Real Madrid acusó la falta de acierto de Vinícius Jr y no encontró en Gonzalo García el relevo ofensivo necesario para suplir la ausencia de Kylian Mbappé. El Getafe, por su parte, supo aprovechar la ocasión y castigó el mal partido local con un espectacular tanto de volea de Martín Satriano, logrando tres puntos de gran valor y rompiendo una racha de 18 años sin vencer en el feudo de Concha Espina.
Arbeloa introdujo en el once a Thiago Pitarch, activo y participativo aunque sin brillo destacado. El equipo comenzó con cierta intención ofensiva, pero pronto volvió a caer en pases horizontales y escaso riesgo, confiando en que Vinícius pudiera desbordar ante la acumulación de defensores que le planteó el conjunto ‘azulón’.
El Getafe, firme en defensa y respaldado por el carácter competitivo que imprime José Bordalás, se sostuvo con orden y criterio. Luis Milla y Mauro Arambarri aportaron equilibrio y claridad, consolidando un planteamiento que fue ganando peso a medida que el Real Madrid se mostraba incapaz de generar peligro sostenido.
La ocasión más clara para los locales llegó tras un grave error de Boselli, que permitió a Vinícius plantarse solo ante David Soria. El guardameta respondió con una intervención decisiva con el pie que evitó el tanto. A partir de ese momento, el impulso ofensivo del brasileño se diluyó y con él el escaso caudal de juego del equipo blanco.
Un disparo potente de Güler, bien repelido por Soria, y un envío cruzado de Fede Valverde que no encontró rematador fueron las únicas aproximaciones reseñables antes del descanso. La falta de precisión y profundidad marcó una primera mitad que terminó con desventaja en el marcador tras la volea de Satriano, un gol que desató la frustración en la grada, especialmente con un desacertado Trent Alexander-Arnold.
El encuentro se volvió trabado en el tramo final del primer acto, con numerosas interrupciones y un lance entre Rüdiger y Rico que pudo acarrear consecuencias para el alemán. El tanto visitante terminó por desactivar a un Real Madrid que se marchó al vestuario entre pitos y muestras de descontento por parte del público.
Tras la reanudación, Arbeloa mantuvo inicialmente el mismo once, aunque poco después introdujo un triple cambio con las entradas de Rodrygo, Carvajal y Huijsen. El primero asumió la responsabilidad ofensiva en lugar de Thiago, que había sido el único en disparar entre los tres palos. Sin embargo, las ideas no aparecieron y el equipo siguió sin claridad en los metros decisivos.
El Real Madrid intentó aumentar el ritmo antes de que el tiempo se convirtiera en un factor determinante, pero el Getafe manejó el partido con serenidad, limitando los espacios y esperando que la ansiedad hiciera mella en su rival. La habitual épica blanca no encontró respaldo en el juego y el equipo fue incapaz de someter a un adversario que apenas sufrió.
Un cabezazo de Rüdiger que se marchó rozando el poste y otro remate de Rodrygo tras un centro de Mastantuono constituyeron las mejores opciones en el tramo final. El reloj avanzó sin que el empate llegara, aumentando la tensión en el estadio.
La última tentativa llegó con un disparo de Mastantuono que repelió Soria. El jugador fue expulsado de forma directa tras dirigirse al colegiado, cerrando una noche marcada por la impotencia. La megafonía trató de amortiguar una sonora pitada y los gritos de “Florentino, dimisión” que acompañaron la retirada del equipo, en un contexto de sensaciones preocupantes de cara a lo que está por venir.