El tenista español Carlos Alcaraz ha reconocido que no se ve “jugando con 35 años”, al considerar que el tenis resulta “muy exigente mental y físicamente”.
El murciano también ha explicado que su dificultad para superar los cuartos de final en el Abierto de Australia hasta esta temporada alimentó su ambición y le impulsó a afrontar el reto con mayor determinación.
En una entrevista en El Partidazo de Cope con Juanma Castaño, el jugador detalló los factores que, a su juicio, elevan la dureza del circuito. “El tenis es muy exigente mental y físicamente. La velocidad de La Bola ha aumentado, la exigencia en pista, el calendario...”, señaló, antes de revelar el consejo que le trasladó Roger Federer. “Nosotros tratamos de cuidar el cuerpo lo máximo posible, pero, como dijo un buen sabio -Federer-, no puedes pensar de aquí a 15 años, piensa de aquí a cinco años”, afirmó.
En esa misma línea, Alcaraz insistió en que no contempla una trayectoria profesional demasiado prolongada, aunque dejó abierta la posibilidad de que cambie su perspectiva con el tiempo. “Sí que es verdad que con 35 años no me veo jugando. Aunque quizá llegue el momento y siga con más ilusión que nunca y me motive seguir jugando hasta que el cuerpo me lo permita”, manifestó.
Al referirse a su victoria en Australia, el tenista subrayó su satisfacción por el significado deportivo del logro. “contento” de “poner” su nombre en los cuatro 'grandes', expresó, al tiempo que recordó que el torneo había sido especialmente esquivo para él. “Era un 'Grand Slam' raro para mí. Siempre venía de hacer buenas pretemporadas, de verme físicamente muy bien, tenísticamente muy bien... Y nunca había podido pasar de cuartos. Eso me dio más ganas, más motivación y más hambre”, explicó.
El campeón añadió que la experiencia vivida en esta edición le ha servido para replantearse la manera de valorar los objetivos. “a darle valor a las cosas”, aseguró. “Hay que pararse un momento y pensar en todo lo que estamos viviendo, disfrutarlo y darle valor. Conseguir los cuatro 'Grand Slams', ser el más joven...”, dijo, antes de remarcar su competitividad con otra reflexión: “Odio más perder de lo que me gusta ganar”.
En su repaso personal a la conquista, Alcaraz también se detuvo en el sacrificio acumulado para alcanzar su Meta. “¿Creo que ha merecido la pena el esfuerzo por mi sueño? Y la respuesta es que sí. Todo el esfuerzo que he hecho ha merecido la pena”, apuntó. Además, admitió la emoción que le produjo la presencia de Rafael Nadal en la final disputada en Melbourne. “Tener a Rafa viéndola, que me felicite y se alegre por mis triunfos, habla de la buena persona que es”, indicó.
Para cerrar, el tenista puso el foco en un aspecto más familiar y reivindicó el reconocimiento a su madre al hablar de su segundo apellido. Alcaraz quiso destacar Garfia y confesó: “A mí me hubiese encantado llevar el apellido de mi madre, pero Garfia es complicado de decir para los extranjeros. Obviamente, mi madre siempre tendrá el reconocimiento que merece”, concluyó.