El Ayuntamiento complutense muestra su preocupación por la reducción de carriles para vehículos privados en un eje viario ya saturado.
El Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha manifestado este lunes su preocupación ante la implantación del carril Bus-VAO en la autovía A-2, cuya primera fase se activará en 2026 entre Torrejón de Ardoz y Madrid. El proyecto contempla una futura extensión hasta la ciudad complutense.
La concejala de Urbanismo y Movilidad, Cristina Alcañiz (PP), ha señalado que el plan actual no prevé la construcción de un nuevo carril, sino la reserva de uno de los tres existentes exclusivamente para autobuses y vehículos con alta ocupación. Esta modificación, según ha advertido, reducirá la capacidad disponible para el vehículo privado en un corredor con elevada densidad de tráfico.
Alcañiz ha recordado que el consistorio lleva años defendiendo un modelo como el implantado en la A-6, donde el Bus-VAO se ejecutó añadiendo carriles y no restando capacidad. “Veremos cómo termina afectando la actuación, sobre todo cuando se ejecute la fase de prolongación hasta Alcalá”, ha afirmado.
La concejala ha subrayado que, de confirmarse un incremento de las retenciones, sería necesario habilitar el uso gratuito de la R-2 como vía alternativa para los desplazamientos entre el Corredor del Henares y Madrid.
Desde el Ayuntamiento se insiste en que la prioridad debe ser proteger la movilidad diaria de los vecinos, en un entorno que soporta más de 120.000 desplazamientos diarios. “La pérdida de un carril para el vehículo privado sin crear nueva capacidad puede agravar los problemas existentes”, ha señalado Alcañiz.
Por último, el Consistorio ha asegurado que continuará solicitando información técnica detallada sobre el diseño definitivo del proyecto y defenderá los intereses de los usuarios habituales de este eje viario fundamental para la zona este de la Comunidad de Madrid.