La gestión de residuos en los vertederos es una asignatura pendiente en la Comunidad de Madrid

La gestión de residuos en los vertederos es una asignatura pendiente en la Comunidad de Madrid

La gestión de los residuos en la Comunidad de Madrid preocupa a ecologistas y vecinos como los de Alcalá de Henares y Pinto, que están "hartos" de sufrir el mal olor de los vertederos ubicados en ambas localidades, al borde del colapso y para los que todavía no hay una solución ni alternativas claras.

Alcalá y Pinto reciben más de un millón de toneladas de residuos al año: los que generan más de dos millones y medio de personas.

Sus vertederos son sólo dos ejemplos de la gestión de residuos llevada a cabo hasta ahora tanto en la región como en muchos otros municipios de España, muy alejada de las directrices que para los próximos años marca la Unión Europea.

"El olor es horroroso y nada que huela de esa manera puede ser bueno para la salud", indica Jorge Pennella, activista vecinal del barrio de Nueva Alcalá, situado a menos de un kilómetro y medio del vertedero de la Mancomunidad del Este.

El vertedero de Alcalá de Henares llegará al final de su vida útil previsiblemente a finales de septiembre.

La Mancomunidad busca aún una solución para depositar los residuos de sus 31 municipios entre los otros tres vertederos de la Comunidad de Madrid (Pinto, Colmenar Viejo y Valdemingómez, para los residuos de la capital), hasta que en 2020 entre en funcionamiento la nueva planta de Loeches.

Según el alcalde de Alcalá y presidente de la Mancomunidad del Este, Javier Rodríguez, la planta de Loeches "mejorará sustancialmente la gestión de los residuos que se hace ahora".

"Estamos enterrando basura a 20 o 30 centímetros del suelo. No hablamos sólo de materia orgánica o envases, sino de un degradado químico", denuncia Rafael Gabriel, portavoz de Ecologistas en Acción en Alcalá.

Tanto el vertedero de Alcalá como el de Pinto, en funcionamiento desde los años ochenta, son "modelos de deposición de residuos completamente obsoletos", que "generan dos problemas principales: la contaminación que llega por el aire y la que los lixiviados provocan en el suelo", señala Gabriel.

Ante el próximo colapso del vertedero de Alcalá, los vecinos de Pinto temen que el destino temporal de la basura del Corredor del Henares sea el vertedero de la Mancomunidad del Sur en su localidad.

"Llevamos más de 30 años recibiendo la basura de dos millones de personas, y ya está bien de que Pinto sea el centro de la basura de la Comunidad", lamenta el alcalde de la localidad, Juan Diego Ortiz.

El vertedero de Pinto, uno de los más grandes de España, recibe cada año de media 750.000 toneladas de residuos. La Comunidad de Madrid aprobó en el mes de julio la ampliación en 20 metros de la cota del vertedero solicitada por la Mancomunidad del Sur.

Los vecinos están "hartos" y "hastiados" porque "los malos olores son cada vez más habituales y más fuertes", indica el portavoz de Ecologistas en Acción en Pinto, Miguel Ángel García, que "más que una solución" ve que "la situación va empeorando por los vertidos ilegales de empresas, porque el vertedero tiene efecto llamada".

En opinión del alcalde de Pinto, "la solución no puede seguir siendo echar basura a un agujero y echar arena encima".

"Lo que pedimos es una fecha de cierre y un plan de residuos a corto, medio y largo plazo, pero que venga con presupuesto, porque si no al final eso supone que el plan no lo ejecuta nadie", dice Ortiz.

El regidor se queja de que sean los municipios mancomunados los que tengan que realizar inversiones tan costosas mientras la Comunidad de Madrid "se reserva la capacidad de legislar", en referencia a la Estrategia de Residuos regional.

El director general de Biodiversidad y Recursos Naturales, Luis del Olmo, reconoce que el tratamiento que reciben los residuos en el vertedero de Pinto es "insuficiente" y que "habría que tratarlos más".

"Para eso la Comunidad de Madrid dispone de unas cantidades que suponen en torno al 50% de la inversión, para complejos de residuos de la tipología que quieran", señala.

Se trata, sin embargo, de inversiones costosas y de "procesos lentos de toma de decisión en materia de residuos" por parte de las mancomunidades.

"Lo que dice la normativa europea que hay que tender a eliminar los vertederos. Estoy de acuerdo, pero uno puede correr a determinada velocidad cuando puede", agrega del Olmo.

Para los ecologistas, las soluciones pasan tanto por una política de residuos "que vaya más allá del 'greenwashing'" (gestión sostenible) como por "un problema del modelo de consumo", dice Gabriel.

"Pinto es el máximo exponente de una política de residuos insostenible. Siempre se pone mucho el foco en los ciudadanos, en la generación de basura particular, pero no se habla de las empresas, que son las grandes generadoras de residuos", señala Miguel Ángel García.