Madarcos es un municipio y localidad del norte de la Comunidad de Madrid. Tiene una población de 46 vecinos según el INE de 2017. Madarcos es un pequeño municipio a las faldas de Somosierra, que destaca de manera especial por su arquitectura tradicional.
El núcleo urbano no ha sufrido cambios significativos a lo largo de la historia y conserva varios elementos de su actividad tradicional, principalmente la ganadería. La edificación típica es de una sola planta, cubierta a dos aguas y con muros de mampostería de granito y pizarra.
Entre los edificios hay espacios con huertas y cobertizos de piedra cerrados. No existen documentos que especifiquen la época de nacimiento de Madarcos, pero es muy probable que tenga su origen en el asentamiento de pastores tras la Reconquista en la Edad Media, al igual que ocurrió con los pueblos de alrededor. En cuanto al patrimonio religioso, el municipio cuenta con la iglesia parroquial de Santa Ana, que fue construida en el siglo XVII.
La altura del término fluctúa entre los 988 y los 1.300 m., siendo las principales alturas el Cerro Quiñones a 1.324 m. y el Pico de la Dehesilla a 1.316 m.. El curso principal del río es el Madarquillos que nace en la Sierra de La Acebeda.
En él confluyen los arroyos de El Hondo y San Benito, así como el río de La Nava o Cocinillas. Estos ríos desembocan en el embalse de Puentes Viejas, que nace en el extremo sur de la comarca de Madarcos, en el paraje denominado San Cristóbal.
En torno al Pico de la Dehesilla existe una gran zona de sotobosque que supera casi el 50% del término y se dedica a prados y pastos con matorral y encinas dispersas y una pequeña zona de monte bajo. Los terrenos de los Madarquillos, cerca del pueblo, son huertas de regadío con abundante vegetación y arbolado.
No hay constancia del origen de Madarcos y no se documenta su existencia hasta el siglo XVIII. En definitiva, en un lugar conocido como La Nava, actualmente deshabitado, se han descubierto restos arqueológicos de un poblado medieval.
Varios textos reconocen la presencia en este lugar, hasta el siglo XVIII, de una aldea con parroquia denominada Santa Cruz de la Nava. La economía del pueblo ha sido siempre agrícola y ganadera, tradicionalmente parte del término con riego, abastecido por la acequia que parte de Robregordo, en el que se producía lino, centeno, trigo, hortalizas y árboles frutales. El centeno se producía en la parte seca.
El resto fue ocupado por tierra seca y bosque. La Dehesa Boyal era utilizada por todos los vecinos. El siglo XIX fue testigo de un progresivo declive de los cultivos reducidos a frutales, hortalizas y legumbres, y una mayor especialización ganadera, centrada principalmente en el ganado vacuno y ovino.
A mediados del siglo XX, la producción se mantuvo, pero el ganado lechero fue reemplazado por vacas de carne. Se introdujeron las gallinas y la porcicultura familiar desapareció por completo. Desde finales del siglo XX, el turismo rural también está presente en Madarcos, ofreciendo casas rurales y restaurantes a los visitantes que llegan al pueblo.