Irán confirma la muerte del ayatolá Jamenei y promete una ofensiva “severa” contra Israel y bases de EE.UU.

Irán confirma la muerte del ayatolá Jamenei y promete una ofensiva “severa” contra Israel y bases de EE.UU.

Irán ha confirmado este domingo la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, tras el ataque conjunto lanzado por Israel y Estados Unidos el sábado, y ha decretado 40 días de luto oficial en El País, según medios estatales y semioficiales iraníes.

En un comunicado recogido por la agencia Tasnim, las autoridades iraníes han señalado que Jamenei murió en su oficina, ubicada en su residencia, como consecuencia de los bombardeos dirigidos contra el centro de poder del país. Teherán ha calificado la ofensiva de “gran crimen” y ha advertido de que no quedará “impune”.

“El Líder Supremo de la Revolución Islámica fue martirizado tras el brutal ataque del gobierno criminal de Estados Unidos y el malvado régimen sionista”, señala la nota oficial, que añade que la sangre del ayatolá “erradicará la opresión y el crimen sionista-estadounidense”.

Además de los 40 días de luto, el Gobierno iraní ha declarado siete días festivos y ha llamado a la población a mostrar “cohesión y unidad nacional” frente a lo que considera una agresión extranjera.

La Guardia Revolucionaria iraní ha prometido un “castigo severo, decisivo y lamentable” contra los responsables y ha anunciado que iniciará “en breve” una ofensiva “más feroz” contra objetivos en Israel y contra bases militares estadounidenses en la región.

Jamenei accedió al cargo en 1989 tras la muerte del fundador de la República Islámica, Ruholá Jomeini, convirtiéndose en la segunda y hasta ahora única figura en ocupar la jefatura suprema del sistema político iraní. Durante décadas mantuvo una línea dura tanto en política exterior como en el ámbito interno, donde fue criticado por la represión de la disidencia y la imposición de políticas conservadoras.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había anunciado previamente la muerte del líder iraní en redes sociales, calificándolo como “una de las personas más malvadas de la historia” y defendiendo la operación como un acto de justicia. Washington ha señalado que la ofensiva tenía como objetivo “desmantelar el aparato de seguridad del régimen” ante lo que consideraba una amenaza inminente vinculada al sector militar y nuclear iraní.

La escalada se produce en un momento en el que Teherán y Washington mantenían negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Tras los ataques, Irán ha denunciado una “agresión militar criminal” contraria a la Carta de Naciones Unidas y ha respondido con el lanzamiento de misiles y drones contra bases estadounidenses en varios países del Golfo, entre ellos Arabia Saudí, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Catar.