Un total de 271 alumnos de 4º de la ESO, 1º de Bachillerato y Educación Especial de cuatro centros educativos de la Comunidad de Madrid han participado en los primeros talleres prácticos del proyecto 'Bancos de Germoplasma: conservando la flora amenazada de España'.
Estos talleres, organizados en el Real Jardín Botánico (RJB-CSIC), les han permitido conocer de cerca el trabajo de conservación que se realiza en un banco de semillas.
El objetivo de esta iniciativa es doble: fomentar el conocimiento sobre la diversidad vegetal de la Península Ibérica y concienciar a los estudiantes sobre la importancia de preservar la biodiversidad. A través de varias actividades, entre ellas estos talleres, también se busca promover el uso del conocimiento científico para resolver problemas ambientales.
Las coordinadoras del proyecto, Silvia Villegas y Yolanda Ruiz León, explicaron que los talleres se diseñaron para que los estudiantes comprendieran cómo funciona un banco de germoplasma y valoraran la conservación de semillas como una herramienta clave en la protección de la biodiversidad. "Queremos dar a conocer el trabajo que se realiza en estos bancos y destacar la importancia de preservar la diversidad vegetal a través de la conservación de semillas", señalaron.
Durante los 50 minutos que duraron los talleres, estudiantes del Colegio de Educación Especial María Corredentora y del IES Villa de Vallecas en Madrid, junto a los del IES Jorge Manrique de Tres Cantos y el IES Ágora de Alcobendas, participaron en diversas actividades prácticas. Estas incluían la recolección de material vegetal, la identificación de especies amenazadas, la extracción y conteo de semillas, el análisis de técnicas de conservación, el montaje de tubos de ensayo y el estudio de la dispersión de semillas y su función en los ecosistemas.
El proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU), lo que refuerza su carácter educativo y científico. Según el Real Jardín Botánico, esta colaboración permite a los jóvenes acercarse a la ciencia de manera práctica y adquirir conocimientos que pueden aplicar en la resolución de problemas ambientales actuales.
Iniciativas como esta subrayan la importancia de involucrar a las nuevas generaciones en la conservación de la biodiversidad, un desafío global que requiere tanto concienciación como acciones concretas.