Las universidades públicas Rey Juan Carlos (URJC) y Complutense de Madrid (UCM) fueron en 2023 las únicas de la Comunidad de Madrid que presentaron un déficit tanto no financiero como corriente, según revela el último informe de Indicadores CYD de Eficiencia global del Sistema Universitario Español, publicado por la Fundación CYD.
El estudio advierte, además, del esfuerzo público reducido que realiza la Comunidad de Madrid en materia universitaria. Con un gasto por estudiante de 6.975 euros, Madrid se sitúa a la cola del conjunto autonómico, muy por debajo de comunidades como Cantabria, Navarra o la Comunidad Valenciana, que superan los 10.000 euros por alumno. El informe también destaca que solo Madrid presentó una necesidad de financiación, tras un deterioro de cuatro puntos respecto a 2022, mientras que el resto de universidades públicas presenciales españolas lograron una capacidad de financiación equivalente al 4,5% de sus ingresos no financieros.
En términos de esfuerzo público relativo, Madrid también registra la menor inversión respecto a su PIB per cápita, con una ratio del 16,3%, seguida a distancia por Cataluña (23,5%) y Baleares (26,7%). Este dato refleja un compromiso financiero significativamente inferior al del resto de regiones, lo que, según la Fundación CYD, puede traducirse en una mayor carga para las familias y generar desigualdades territoriales en el acceso a los estudios universitarios.
De hecho, los precios públicos y tasas por alumno en la Comunidad de Madrid superaron los 2.000 euros en 2023, el doble que en comunidades como Galicia, donde se sitúan ligeramente por encima de los 1.000 euros. El informe subraya que alrededor del 75% de estos ingresos proviene de las matrículas, lo que, a juicio de la Fundación, “supone una carga significativa para las familias”.
En el conjunto del sistema universitario español, los indicadores muestran una mejora moderada de la eficiencia global (+3,87% desde 2020), destacando especialmente el avance en la función de transferencia de conocimiento (+44,33%). Sin embargo, se mantienen desafíos relevantes como la escasa internacionalización, la inestabilidad del personal docente e investigador (PDI) y la baja inversión pública, que sigue por debajo del 1% del PIB, a pesar del ligero repunte registrado en los últimos años.
Respecto a la equidad, el informe sitúa la eficiencia en 84,51 puntos sobre 100, con una mejora destacada en el porcentaje de mujeres graduadas (+31,4%), aunque persisten desigualdades en la composición del profesorado. En cuanto a empleabilidad, los datos reflejan una notable mejora en la estabilidad laboral de los titulados universitarios, especialmente en los contratos indefinidos y jornadas completas.
En contraste, la movilidad internacional de estudiantes se reduce un 9,57% entre 2020 y 2024, consolidando esta dimensión como una de las principales debilidades estructurales del sistema universitario español.
El informe concluye que, pese a los avances en eficiencia y desempeño medio, la recuperación presupuestaria aún no compensa el impacto de los recortes derivados de la anterior crisis económica. En términos reales, los niveles de financiación de 2023 siguen siendo un 10% inferiores a los de 2009, lo que evidencia un retraso estructural en la inversión y planificación universitaria, especialmente en comunidades como Madrid, donde el esfuerzo autonómico continúa siendo muy inferior a la media nacional.