El comercio de proximidad atraviesa una situación crítica en la Comunidad de Madrid, con la pérdida de más de 7.000 establecimientos en el último año, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Esta sangría comercial ha reducido el número de pequeños negocios de más de 50.000 en 2020 a tan solo 43.700, con un desplome especialmente acusado en 2023, cuando cerraron cerca de 6.000 comercios. Frente a este panorama, los comerciantes hacen un llamamiento a las administraciones para que tomen medidas concretas y abandonen los gestos vacíos.
Mientras florecen los centros comerciales —270.000 nuevos metros cuadrados en la región— los comerciantes se preguntan qué modelo de ciudad se está defendiendo. Critican que, bajo la excusa de la modernización, se impulsa un modelo que arrincona al comercio tradicional, desfigurando el tejido social y económico de los barrios. La presión normativa y fiscal es una de las causas más señaladas por el sector, que denuncia que las mismas exigencias se aplican a grandes superficies y a pequeños negocios, con sanciones que en algunos casos superan los 6.000 euros.
Desde el sector reclaman un diagnóstico serio y estructurado de la realidad del comercio local. Las comparecencias recientes en la Asamblea de Madrid han dejado patente que no existe una estrategia clara, y que el presupuesto destinado a este ámbito es insignificante: apenas el 2% del gasto general, equivalente a menos de 26 euros por establecimiento, a pesar de que el comercio minorista representa el 6% del PIB regional.
Ciudades como Copenhague y Estocolmo ofrecen modelos alternativos, limitando el crecimiento descontrolado de las grandes superficies y protegiendo al comercio urbano. Los comerciantes madrileños exigen un compromiso real por parte del Gobierno autonómico y los ayuntamientos, basado en el diálogo directo con los afectados y en medidas que promuevan la viabilidad y adaptación del pequeño comercio a la demanda actual.
El comercio de proximidad no es solo un actor económico, sino un elemento esencial de cohesión social. Su desaparición amenaza con transformar las ciudades en espacios impersonales, sin vida y dominados por el silencio y la inseguridad. Un reciente estudio en Oviedo vaticina que, de seguir esta tendencia, podría desaparecer el 50% del comercio local en la próxima década. Frente a esa amenaza, los 37.000 establecimientos que aún resisten en la Comunidad de Madrid exigen ser escuchados y respaldados con medidas eficaces y urgentes.