Paloma Suárez, moda con mensaje que erupciona en “Bloom”

Paloma Suárez, moda con mensaje que erupciona en “Bloom”

El debut de Paloma Suárez sobre la pasarela oficial de Mercedes-Benz fashion Week coincidió con la erupción del volcán de La Palma, su isla.

Por eso ahora la canaria aparta sus brillos y paletas a todo color para realizar una propuesta sobria que repasa los 85 días de erupción en su “colección más íntima.”

“Bloom” (florecer) es el nombre de la colección que Paloma Suárez ha presentado esta noche en la Fundación Telefónica, la segunda para la palmera en la sección oficial de Mercedes-Benz fashion Week Madrid tras doce ediciones en la plataforma de creadores emergentes EGO. “Donde ahora hay ceniza volverán a crecer flores”.

“El volcán erupcionó el día de mi colección de la forma más longeva desde hace 500 años”, dice Suárez, quien trata siempre de hacer “moda emocional”. Por este motivo, aparta a un lado sus icónicas explosiones de colores intensos para narrar el viaje de la erupción del volcán con prendas de siluetas exageradas y gamas más oscuras.

Mediante producción local, presenta tejidos característicos de efecto tornasolado y otros metalizados, además de vinilos y tules. El “Upcycling” o reutilización de prendas vuelve a cobrar protagonismo en el algunas de las piezas, que narran “los distintos procesos que todos vivimos expectantes durante aquellos días”.

Tras años consolidando su firma, estar en Madrid celebrando su entrada en la pasarela oficial el día de la erupción del volcán fue un punto de inflexión. “Recuerdo vivirlo con mucha ansiedad. No estaba allí y eso me generaba aún más preocupación”, dice Suárez, que se sirvió de esta experiencia para ayudar desde su parte, “la visibilidad”.

Monos de cintura marcada, pantalones anchos y blusas con escote de pico y hombreras definidas, como es sello en las creaciones de Suárez, han aparecido en pasarela. Gamas apagadas aparecen salpicadas por colores o brillos en solapas, pequeños tops o prendas. “Donde ahora hay ceniza nacerán las flores”, indica.

Han tenido protagonismo, como es identidad de la firma, los exagerados tules para conformar mangas y volúmenes exagerados, esta vez en tonalidades rojas que simbolizan el fuego y han aparecido en trajes de dos piezas y vestidos en clave mini, y también sobre faldas extra largas de corte evasé en color anaranjado.

Suárez simboliza ahora este viaje de 85 días en una colección de veinte estilismos, quince de mujer y cinco de hombre, un terreno en el que cada vez se mueve con más soltura. “La línea de hombre nos está funcionando increíblemente bien, ahora tengo los códigos y estructuras sobre los que quiero trabajar muchísimo más asentados”, dice.

Es por esto que la diseñadora aumenta su línea masculina en cada colección. “Siempre había tenido muy claro el universo Paloma Suárez femenino pero el de hombre me costaba”, reconoce Suárez, que configura su identidad en línea de hombre mediante el uso de tejidos brillantes, hombreras pronunciadas y patchwork en tejidos vaqueros.

La colección me pedía esos colores, centrarme en el mensaje. No quiero apoderarme del drama ajeno sino aprovechar mi visibilidad haciendo todo a lo grande” dice la canaria, que en esta ocasión prima hacer llegar un mensaje por encima de “vender o seguir las tendencias”.

Sin perder su identidad, explica que la gente “sabe identificar las prendas cuando las ve”, pero reconoce esta colección como la más diferente elaborada hasta la fecha. “El mensaje influye en todo, en la historia que contar y también en elegir colores, tejidos o siluetas”, dice la canaria sobre vestidos que evolucionan del negro al color.

Con iluminación tenue en tonalidades violetas y al ritmo de música clásica, piezas en tonalidades que emulan la lava o el gris ceniza han evolucionado hacia colores oscuros, para abrir paso, de nuevo, a gamas como el verde claro, simbolizando el renacer mediante el que Paloma Suárez apoya su isla.