"La moda es tirana, tenemos que acabar con ella", ha dicho esta noche con rotundidad el diseñador Roberto Diz que, tras dos años sin desfilar, ha vuelto a la pasarela madrileña con una nueva sensibilidad y una colección "que empatiza con la mujer".
Tras dos años de pandemia y ahora con la invasión de Ucrania por Rusia, el diseñador de la "jet" sevillana ha cambiado su forma de ver la moda: "Durante años, los diseñadores hemos creído ser dioses y no lo somos, al contrario tenemos que estar al servicio de la gente".
En esta ocasión, Diz ha presentado una colección "más humana". Y para ello ha huido de los vestidos sexis, con volúmenes difíciles, incómodos, "imposibles de llevar", reconoce el diseñador.
Ha preferido apostar por la fluidez y evitar entretelas y hombreras exageradas, Diz ahora hace moda para todo tipo de mujeres, "da igual que tengan, 20, 40, 60 u 80 años, o que se pese 50 o 100 kilos, quiero empatizar con todo tipo de cuerpo, edades y alturas".
Y esta idea la ha traducido sobre la pasarela en prendas amplias, siluetas fluidas y tejidos agradables, "he desestimado los neoprenos ajustados", señala Diz que ha contado con modelos de todas las edades y tallas, entre ellas Alejandra Osborne, la actriz Godeliv Van Den Brandt y veteranas maniquíes como Natalia Sánchez, Pino Montesdeoca y Mar Flores.
Han llamado la atención, los vestidos con mangas que se arrastran por el suelo, "expresión de languidez, cansancio y esa pesadumbre que nos invade tras la pandemia y ahora con Putin", ha señalado.
Por otro lado, este diseñador gallego afincado en Sevilla, considera que es el momento también de "empatizar con el planeta", y por ello ha reciclado piezas que tenia en archivo.
"He recuperado dos 'chupas' de cuero negro, piezas y plásticos de basura y las he convertido en un vestido joya muy potente", asegura el creador, que ha salpicado las prendas con tonos flúor.
Sobre la pasarela los vestidos níveos y adornados con unas flores creadas por Benjamin Bulnes, representaban el futuro de la moda, "blanco y renovado".