La cerveza es una de las bebidas que más gustan a los españoles. Sus múltiples variedades la convierten en una opción para muchos, especialmente en la época más calurosa del año. Sin embargo, la mayor parte de los consumidores habituales de cerveza solamente habrán probado la cerveza industrial, y posiblemente no conozcan la cerveza artesana.
La cerveza artesana tiene un gran número de diferencias con respecto a la cerveza industrial. La más importante es el tratamiento de los ingredientes. Los cuatro ingredientes básicos de la cerveza son el agua, la malta de cebada, el lúpulo y la levadura. Los resultados varían según el proceso de elaboración que se lleve a cabo. La cerveza artesana de Madrid utiliza, además, el agua propia de la capital. Mientras que la cerveza comercial suele llevar algún tipo de aditivo artificial, la artesana es 100% natural.
Una gran ventaja de la cerveza artesana es que no hay ninguna igual. Aunque cada fábrica utilice los mismos ingredientes, cada una tiene también su propia forma de elaboración, por lo que son distintas entre sí. Los consumidores habituales de cerveza artesana tienen una mayor capacidad para distinguir sabores y aromas que los de la cerveza industrial, ya que ésta sí tiene un proceso automatizado y el resultado no varía.
La cerveza artesana no puede competir en el mismo mercado que la industrial, pues las cantidades de cerveza que un brewpub puede producir no son comparables con las cantidades de una fábrica industrial. Mientras una fábrica artesana puede producir entre 1.000 y 2.000 litros de cerveza a la semana, aproximadamente, una fábrica industrial produce 2 millones al día.
La cerveza artesana es relativamente reciente en España. El primer brewpub que se instauró en Madrid a mediados de la década de los 80 fue Naturbier. Sin embargo, el resto de fábricas de cerveza artesanal más importantes se han creado en plena crisis económica, a partir del año 2010. En España no hay una gran tradición de elaboración de cerveza, pero sí hay un gran consumo. La cerveza artesana es un producto en auge en España, y así lo han comprobado los cerveceros.
El crecimiento de este tipo de cerveza es, en gran parte, gracias a las nuevas generaciones. Los jóvenes que actualmente salen de España y visitan otros países conocen la cultura cervecera fuera de nuestro país. Alemania, Inglaterra o Bélgica son algunos destinos accesibles para la gente joven y con una gran tradición de cerveza artesanal. Por ello, cuando esos jóvenes vuelven a España, demandan ese tipo de producto que han conocido fuera, y cada vez es más frecuente.
Las fábricas de cerveza artesanal ofrecen una mayor variedad de cervezas que las industriales. La mayoría de consumidores de cerveza industrial suelen elegir entre la cerveza normal, cerveza sin alcohol y cerveza con limón. Sin embargo, la elaboración artesanal de esta bebida permite mucha más variedad. Una única fábrica de cerveza artesana, La Cibeles, ofrece 19 tipos distintos. Además, la elaboración artesanal permite innovar constantemente, crear nuevos sabores y aumentar la variedad.
Aunque a día de hoy la cerveza artesanal compite en otro mercado que la industrial, las previsiones de futuro son muy esperanzadoras. El mercado de la cerveza artesanal aún tiene que establecerse, pero las generaciones venideras están cada vez más acostumbradas a los productos que conocen del extranjero, y la cerveza artesanal se basa en los tipos de cerveza alemana, belga o inglesa.
En España la elaboración de cerveza artesanal aún es muy reciente; por ello, solamente en Madrid y Barcelona existen fábricas de cerveza artesana que además la distribuyan. Sin embargo, esta distribución se realiza o bien a cervecerías concretas, o bien a comercios especializados. La Fábrica Maravillas, situada en Madrid, tiene además cervecería propia, por lo que lo que fabrica lo vende también. Sin embargo, otras fábricas, como La Cibeles, no poseen aún establecimiento propio, y lo comercializan a tiendas de cervezas especializadas, como la Tienda de la Cerveza.
La cerveza artesanal de Madrid consigue hacerse un hueco cada vez mayor en el mercado, y no sólo a nivel nacional. La fábrica de cervezas La Cibeles exporta cerca de un 15% de su producción, y su objetivo es aumentar dicho porcentaje. No obstante, en otros países en los que hay una amplia variedad de cerveza artesanal, es más complicado triunfar, aunque no imposible. Y para que las cervezas madrileñas tengan éxito también fuera de España las fábricas deben contar con los mejores ingredientes. La Fábrica Maravillas importa algunos, como la malta, pero otras como La Cibeles emplean todos los ingredientes de Madrid, excepto el lúpulo, que lo traen de León.
La cerveza artesanal no es pasteurizada ni filtrada, y esto le permite conservar todas las propiedades nutritivas y orgánicas de sus ingredientes. Los azúcares que contiene son naturales, extraídos de la malta. Esos azúcares son los que, posteriormente, se convertirán en alcohol por un proceso totalmente natural. Asimismo, la cerveza artesanal tampoco contiene CO2 añadido artificialmente; el carbonatado también se genera de forma natural.
David Castro, propietario de la fábrica La Cibeles, define la cerveza como una "sopa de cereales fermentada". La maquinaria de una fábrica de cerveza artesana está destinada a hacer grandes cantidades de "sopa". La diferencia principal entre la cerveza industrial y la cerveza artesana radica en el proceso de elaboración y de integración de los ingredientes. Y una de las diferencias en dicho proceso es la fermentación. La cerveza artesanal suelen elaborarse en un proceso de alta fermentación, de forma que le aporta más aroma y sabor al producto. En cambio, las industrias cerveceras emplean un proceso de baja fermentación, ya que genera más alcohol que la alta fermentación.
El arte de la cerveza tiene dos vertientes: la industrial y más comercial, y la artesanal. Son mercados distintos dentro del mismo sector, y sus consumidores son también diferentes. Los extranjeros suelen ser consumidores habituales de cerveza artesanal, llegando a constituir el 40% de la clientela usual en algunas cervecerías como la Fábrica Maravillas.
El consumidor extranjero, especialmente el centroeuropeo, está acostumbrado a cerveza pura y variada, y encuentra una mayor satisfacción en el sector artesanal. En cambio, el consumidor de cerveza artesanal español suele ser más joven, ya que son los que conocen este tipo de cerveza, casi siempre fuera de España.
Debido a la mayor complejidad en su proceso de elaboración, a la menor cantidad que se distribuye, y a su mayor calidad, la cerveza artesanal suele ser algo más cara que la industrial. El hecho de que no se comercialice en supermercados corrientes, o que no dispongan de ella los bares y restaurantes le dota de una mayor exclusividad.
En definitiva, la cerveza artesanal es un producto accesible para los consumidores, y muy apreciado dentro del sector.
En España, las fábricas más importantes se encuentran en Madrid, que pretende instaurar entre los madrileños una cada vez mayor pasión por la cerveza artesanal. Ya no habrá que viajar hasta Alemania o Bélgica para disfrutar de una buena cerveza artesana.
2014/07/reportaje_cervezas_madrid