Una noche en una UCI móvil

Una noche en una UCI móvil

Es la 1.12 de la madrugada. Un hombre se ha caído en su casa del Puente de Vallecas y se desangra en la cama. Siete minutos después la UVI 06 del Servicio de Urgencias Médicas de Madrid (SUMMA) llega a la vivienda para atenderle.

Es uno de los más de 81.000 servicios que estas "ucis" móviles realizan cada año en la región.

Los últimos datos cerrados cifran en 81.811 el número de avisos que atendieron en pasado año las 28 unidades de soporte vital avanzado con las que contaba en 2021 el Summa (desde este mes son ya 29), distribuidas por diferentes puntos de la geografía madrileña.

Eso hace una media de 224 avisos al día, o lo que es lo mismo, ocho diarios por cada una de estas especiales ambulancias. Una media que supera la UVI 06, que atiende la zona de Puente de Vallecas de la capital y otras zonas y a la que ha acompañado en un noche de servicio.

PREPARADOS PARA SALIR

Noche de un viernes de enero. En la base del Summa de la calle Puerto de Cotos de la capital la médico de la UVI 06 Mónica, ayuda a Javi, el enfermero, a subir el material a la ambulancia mientras que Juan Carlos y Jorge, los técnicos, se cambian.

Todos se preparan para una guardia nocturna en una de las zonas que más avisos atiende. Y más aún en fin de semana. Esta "UCI sobre cuatro ruedas" acude a una decena de llamadas al día.

Mientras se preparan, Mónica explica que en este tipo de trabajo hay que tener "determinadas actitudes y cualidades" para realizar un servicio en lo que ella denomina "escenarios hostiles", ya que las casas y las calles no están preparadas para las intervenciones sanitarias, resalta la médico.

A este problema también se une la presencia de familiares nerviosos que, "lógicamente", quieren saber con inmediatez qué le pasa al paciente, añade.

Tras más de 20 años atendiendo emergencias sanitarias, Mónica recuerda especialmente una intervención que le ha marcado y que sucedió hace seis meses.

Una mujer entró en parada cardiorrespiratoria y fue su hijo de 11 años quien llamó al 112. Con él se encontraba su hermano de 5 años.

"Cuando salíamos de la casa se nos caían las lágrimas y después en el hospital nos derrumbamos todos", confiesa. La mujer murió en el centro sanitario.

También recuerda la angustia de los primeros meses de la pandemia. En marzo y abril de 2020 sus intervenciones se limitaban solo a firmar actas de defunción. "No se podía hacer nada", dice Mónica, cuyo equipo confirmaba una media de siete muertes al día.

PRIMER AVISO: ANCIANA CON BAJO NIVEL DE CONSCIENCIA

A la 22.26 horas la UVI 06 recibe el primer aviso. Una anciana de 87 años, que acaba de padecer la covid, presenta un bajo nivel de consciencia. Su corazón late a solo 40 pulsaciones por minuto.

Con todo preparado, en poco más de seis minutos la ambulancia ya se encuentra en el domicilio de la anciana, en el barrio de Palomeras. La cuidadora confirma a los sanitarios que ya ha recuperado las pulsaciones normales.

Los sanitarios rodean la cama de la paciente mientras Mónica le explica lo que la están haciendo para que se calme.

Miden sus pulsaciones, el nivel de glucosa, su respiración... Todo parece en orden y no hay motivos para alarmarse.

"Hay que estar atentos a cómo evoluciona esta noche y ante cualquier anormalidad vuelvan a llamar al 112", dice Mónica a los familiares antes de abandonar el domicilio.

Un fallo en la monitorización o simplemente que la anciana estuviera dormida en el momento de la muestra han podido ser los motivos de esa bajada en las pulsaciones.

SEGUNDO AVISO: UN HOMBRE SE HA TOMADO MÁS DE CIEN PASTILLAS

23.06 horas. Un hombre de 54 años ha sufrido una intoxicación por ingerir medicamentos en su casa de San Blas. Ha tomado más de cien pastillas. Está acompañado de su mujer y sus dos hijos menores.

Sin tiempo para regresar a la base, la ambulancia toma un nuevo rumbo y, a pesar de la distancia, llegan al lugar en tan solo siete minutos.

No son los primeros en subir a la casa, dond ya se encuentran dos agentes de la Policía Nacional, que explican el caso a los sanitarios.

En una primera exploración, Mónica descarta hacerle un lavado de estómago en la vivienda porque "podría sufrir cualquier tipo complicación". Por ello, trasladan al hombre al Hospital Ramón y Cajal para que este hombre quedé ingresado en urgencias.

Antes de que se despidan los sanitarios, el hombre amenaza con que lo volverá a repetir en cuanto se recupere.

TERCER AVISO: UN ACCIDENTE DOMÉSTICO

1.12 horas. Un hombre de 60 años se golpea con una estantería y sufre contusiones en la cabeza y en el tórax. Vive con su madre, de avanzada edad, y es la hermana la que ha acudido a la casa para llamar al 112.

Cuando la UVI 60 llega a la vivienda, en el entorno de la calle Pedro Laborde, Mónica analiza cada detalle para saber qué ha podido pasar.

Un charco de sangre seca refleja el lugar donde este hombre ha podido caer. El paciente se encuentra en la cama con abundante sangrado y una inflamación en la costilla, donde también se ha golpeado.

Su hermana, en gran estado de nerviosismo, intenta explicar el cuadro sanitario del hombre.

Tras atenderlo, durante más de media hora, deciden que lo mejor es trasladarlo a un hospital para que le hagan las pruebas pertinentes y comprobar cómo ha afectado el golpe a la cabeza.

La UVI parte con premura al Hospital Gregorio Marañón y ya en el centro sanitario, el equipo médico percibe síntomas graves en el paciente.

Un grupo de ocho personas rodea al hombre para realizarle pruebas en el box de urgencias.

En todo momento, Mónica mantiene agarrada la mano del hombre. Es una muestra de cariño y también para ofrecerle tranquilidad. "Todo va a salir bien", le dice.