El Gobierno de Manuela Carmena cumplió por primera vez en 2018 con la "regla de gasto" impuesta por el Gobierno central y ha reducido de nuevo la deuda en la capital, situada ahora en 2.703 millones de euros, un 54 por ciento menos que al inicio de legislatura.
La alcaldesa de la capital, Manuela Carmena, y su concejal de Economía y Hacienda, Jorge García Castaño, han informado este viernes en una rueda de prensa de la ejecución del presupuesto del Ayuntamiento del año pasado, unos datos provisionales que cuando se conviertan en definitivos en marzo implicarán el fin de la tutela económica del Ministerio de Hacienda.
Las cuentas saneadas, son, a juicio de la alcaldesa, fruto de una gestión eficiente en la que se ha conseguido "conjugar algo que parece difícil": "Incrementar la inversión, a su vez reducir deuda y además cumplir la regla de gasto y tener un superávit parecido al anterior".
El Gobierno de Ahora Madrid estima que el superávit sobrepasará los 1.000 millones de euros, al igual que sucedió en 2017, lo que colocará a la capital como la entidad local con más superávit.
Además, la resta de gasto se cumplirá, aunque por poco, unos datos que se han presentado hoy al Ministerio de Hacienda y que se corroborarán en marzo cuando sean definitivos los datos de ejecución presupuestaria.
En 2015, el Ayuntamiento de Madrid gastó 17 millones más de lo permitido, mientras que en 2016 el incumplimiento ascendió a 233 y en 2017 el techo se rebasó en 142,8 millones.
"El cumplimiento de la regla de gasto facilita muchísimo la ejecución del presupuesto del 19", ha puesto hoy en valor la alcaldesa, que ha admitido hoy que "probablemente fue un error" incumplir en el presupuesto de 2015 la norma "por una cantidad muy pequeña".
"No éramos conscientes de las dificultades que nos generaba el incumplimiento", ha admitido la regidora.
El Ayuntamiento de Madrid fue intervenido en noviembre de 2017 por el Ministerio de Hacienda, a quien semana a semana tuvo que certificar sus cuentas por haber incumplido la ley de estabilidad, que impide a los municipios que su gasto crezca por encima de la tasa de referencia del PIB.
El Pleno del Ayuntamiento de Madrid tuvo que aprobar un plan de ajuste que no aceptó una parte del Gobierno municipal, un episodio que acabó con el cese del entonces delegado, Carlos Sánchez Mato y el nombramiento de Jorge García Castaño como nuevo edil.
El desde entonces concejal se ha enorgullecido de la actuación presupuestaria del Gobierno municipal, que se sitúa en el camino medio entre aquellos años de gran inversión del popular Alberto Ruiz-Gallardón que llevaron a Madrid a asumir una deuda de "prácticamente 9.000 millones" y la actitud "contraria" de su sucesora, Ana Botella.
"Lo positivo es ir reduciendo la deuda, no tener una presión fiscal excesiva y poder invertir y tener un gasto social más importante que el que teníamos", ha defendido Jorge García Castaño, que ha incidido en que cuando Ahora Madrid llegó al Gobierno dijo que iba a demostrar que iba a sanear las cuentas y aumentar el gasto social.
El saldo vivo de la deuda del Ayuntamiento de Madrid a 31 de diciembre de 2014 ascendía a 5.936 millones de euros, mientras que el año pasado se cerró con 2.703 millones de euros.
Durante 2018, la ejecución total de inversiones financieramente sostenibles -IFS- llegó a los 271 millones de euros, aunque se habían proyectado 797 millones para compensar los recortes en las cuentas.