La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha defendido este lunes la puesta en funcionamiento de tres semáforos en la entrada a la ciudad por la A-5, que se producirá mañana, porque considera que ese tramo "en el fondo es una calle" y desea "que tenga ese carácter".
Mañana comienza a implantarse la polémica transformación de este acceso a la capital, con los tres semáforos, que buscan reducir la contaminación acústica, y dos carriles bus, uno por sentido, que agilizarán la entrada a la ciudad en transporte público.
"Lo importante en cualquier medida de movilidad es planificarla correctamente", ha señalado Carmena, que frente a la fuerte oposición que ha despertado esta iniciativa cree que lo idóneo es partir de unos "objetivos estratégicos" y luego estudiar "constantemente" el efecto de la medida.
Carmena, que ha participado esta mañana en un desayuno informativo sobre protección de menores, ha pedido "racionabilidad" en los debates sobre movilidad, que a su juicio deben encaminarse a reducir el uso del "transporte individual".
Con estas actuaciones, el Gobierno de Manuela Carmena inicia a finales de legislatura su proyecto de convertir en una vía urbana el paseo de Extremadura -la prolongación de la A-5- que soporta una densidad de tráfico muy alta con más de 150.000 vehículos al día y genera ruidos insoportables para los vecinos, sobre todo en Batán.