La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha reivindicado este miércoles, fin del carnaval, un Madrid "amigable" que rechaza "enfrentamientos" y "regalos envenenados" y ha llamado a enterrar, además de la sardina, lo que no nos gusta, como que a veces se olvide "el espíritu de tolerancia".
"Madrid es amigable, tolerante, que no nos enfrenten querellas inútiles, que no veamos en los demás lo que perjudica, que seamos capaces de Sumar y no de restar", ha agregado la alcaldesa desde la Casa de la Villa, donde ha recibido a cofrades y viudas de la Alegre Cofradía del Entierro de la Sardina de Madrid.
Madrid "no quiere regalos envenenados", ha continuado Carmena, "Madrid quiere lo que se gana a pulso, día a día" y cuando al término de este acto los periodistas le han pedido que aclare su metáfora ha espetado un "veis donde no hay".
"Ni 10, ni 20, ni 30, 250 más 1", han coreado solemnes cofrades y viudas, que, ataviados con sus mejores galas de luto han celebrado así los 251 años de tradición del carnaval del Madrid y han honrado a Goya, al que consideran su primer cofrade.
Acompañada por la primera teniente de alcalde, Marta Higueras, por la portavoz socialista Purificación Causapié y por la concejal de Ciudadanos Sofía Miranda, todas ellas con un sombrero de copa, Carmena ha celebrado una tradición "llena de imaginación" que este año incorpora el "cofre de la hoguera" para meter "todo lo que no queremos".
Entre vivas y agradecimientos, Carmena ha celebrado Madrid como un "gran vecindario" donde no hace falta el mar para tener "el mejor pescado del mundo", incluida la sardina de carnaval.
Entre el público un cofrade le ha dicho a Carmena que "dado que hoy ha llovido de esta forma tan copiosa cuando haya sequía convoque a la cofradía para pedir lluvia".
"Convocaremos", ha respondido la alcaldesa, que este año ha recibido una sardina de plata que iba en patinete. Esta tarde el entierro de la sardina dará paso a doña Cuaresma entre las 5.000 sardinas de chocolate que se repartirán entre los asistentes al desfile.