Hace un año el Colegio Mayor San Juan Evangelista, frente a la parada de Metro Metropolitano, cerró definitivamente sus puertas y actualmente está "okupado", pero, tras dos sentencias, hay una posibilidad de que vuelva a reabrirse.
"El Johnny", como coloquialmente se conoce a este centro, nació en la década de los 60 como un Colegio Mayor diferente, sin el control de la Iglesia -como la mayoría en esa época- y con el objetivo de ser un lugar de residencia y reunión cultural.
Una serie de desencuentros sobre la concesión de explotación entre la Universidad Complutense (propietaria del suelo) y Obra Social Unicaja (gestora del edificio) hicieron que esta última entidad decidiera dejar de gestionar el centro y fuera denunciada por abandono de sus competencias por la Universidad.
Ahora, después de que las dos primeras sentencias hayan sido favorables para la Universidad Complutense, ésta se plantea volver a abrir el centro, recuperar su gestión y adherirlo a su red de colegios mayores propios.
Pero la situación no es sencilla para la Complutense, ya que actualmente "El Johnny" se encuentra en un estado de abandono considerable y "okupado" por cientos de personas que llegaron allí meses después de su cierre, unas para "mantener el centro con su espíritu cultural originario" y otras que van "a montar fiestas incontrolables", afirman algunos de los residentes.
Personas muy diferentes que no entienden la convivencia de la misma manera, así es como lo definen quienes "okuparon" el centro con el proyecto de "revivir 'El Johnny'" como un "centro social de acogida, autogestionado y con talleres", en el que únicamente se podía entrar a través de contactos.
Los vecinos se quejan del ruido y la suciedad y la presencia policial es casi diaria e incluso técnicos de Sanidad han tenido que realizar inspecciones, pero de momento no ha habido ninguna intención ni orden de desalojo, a pesar de que el deterioro de las instalaciones y el edificio -cuya reforma podría tener un coste de entre seis y ocho millones de euros- es evidente.
"¿Qué pasará con la gente que ahora vive aquí?", se preguntan unos al conocer las intenciones de reapertura de la Universidad Complutense, mientras que otros ven esta idea con buenos ojos porque lo importante es que "El Johnny siga teniendo vida".
Desde que en 1970 se fundara el Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, al que el Gobierno concedió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2011, por su mítico escenario han pasado figuras como Tete Monteliu; Diana Krall; Joaquín Sabina; Raimon; Enrique Morente; Paco de Lucía; Luis Eduarto Aute; Silvio Rodríguez; Pablo Milanés, y Bebo Valdés, entre otras.
Pero de entre todas las actuaciones musicales que ha acogido el "Johnny" hay dos que son especialmente recordadas: los últimos conciertos antes de fallecer tanto de Chet Baker, en 1988, como de Camarón de la Isla, en 1992.
Quienes tuvieron la fortuna de asistir al concierto del genial cantaor gaditano, que estuvo acompañado al toque por Tomatito, dicen que fue memorable y que, al apagarse las luces en la sala completamente atestada de público había una gran expectación y se escuchaba un fuerte murmullo, hasta que alguien puso silencio: "A ver, señores, que en misa no se habla".
Por el Johnny han desfilado también grandes actores y actrices, no en vano a sus tablas se han subido Els Joglars, Esperpento, Tábano, La Cuadra de Sevilla y Els Comediants. Uno de los ilustres excolegiales del "Johnny" es Rafael Álvarez, "El Brujo", quien cuenta cómo se enganchó al teatro un día que iba a clase de Derecho Administrativo y, al abrir la puerta del salón de actos, se topó con un ensayo de José Carlos Plaza de "El Tercer Reich", de Bertold Brecht.