El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha declarado la nulidad del plan especial para reformar el frontón Beti-Jai, ubicado en el distrito de Chamberí, tras estimar los recursos contra el proyecto, aprobado en el pleno del Ayuntamiento; una decisión que el Consistorio ya ha anunciado que recurrirá.
La Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJM ha adoptado este acuerdo en dos sentencias tras estimar los dos recursos interpuesto por la Asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio (MCyP)y por las concejalas socialistas Purificación Causapié y Mercedes González contra este plan de remodelación, que prevé la construcción de una cubierta.
Desde el Ayuntamiento de Madrid ya han avanzado que recurrirán esta decisión porque, han asegurado fuentes municipales, "defienden su proyecto".
El 27 de septiembre de 2017 el Pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó el plan especial para remodelar el histórico frontón, ubicado en el número 7 de la calle de Marqués de Riscal, que el anterior Gobierno municipal expropió por su mal estado de conservación y que el equipo de Manuela Carmena busca recuperar.
MCyP interpuso uno de los recursos contra el proyecto al asegurar que la construcción de una cubierta sobre el frontón contraviene la protección patrimonial del edificio, declarado como monumento nacional en 1991 y Bien de Interés Cultural en 2011 por la Comunidad de Madrid, ya que supondría una "alteración importante del edificio.
El Ayuntamiento de Madrid convocó un concurso de ideas para buscar la solución técnica más adecuada para los posibles usos del antiguo frontón, que fue elegido por un jurado el pasado 13 de noviembre.
Este concurso ha sido recurrido por Ciudadanos ante el Tribunal Administrativo de Contratación Pública al considerar que el proyecto ganador no cumple con las bases y pone en cuestión la protección del patrimonio en este frontón, protegido como BIC.
'Bizitza berria, nueva vida para el Beti Jai" fue el proyecto elegido para rehabilitar el único frontón que queda en pie en Madrid, construido en 1894 por el arquitecto Joaquín Rucoba para albergar encuentros de pelota vasca.
A partir de 1919 dejó de emplearse como instalación deportiva, desde entonces fue utilizado como comisaría de policía y cárcel, espacio de ensayos para las bandas de música de la Falange Española, escuela militar o taller de coches, entre otros.