Aunque para el ciudadano estándar dejar de pagar multas suele ser una buena noticia, la moratoria de sanciones en Madrid Central que ha entrado vigor este lunes ha traído consigo distintas protestas y se ha convertido en el primer foco de oposición cívica al nuevo alcalde, José Luis Martínez-Almeida.
Si ya de por sí el 1 de julio es un día atípico por la inevitable reducción de la actividad vital de la ciudad, la suspensión de las multas en el área de bajas emisiones ha sido un nuevo elemento novedoso y, aunque no ha tenido un gran efecto en el tráfico, la contestación social ha resultado visible.
Los más vehementes en su protesta han sido los activistas de Greenpeace.
Diecisiete de ellos han acudido a primera hora de la mañana a la plaza de Cibeles, con pancartas con los lemas 'Madrid Central funciona' y 'No más coches', y han provocado el corte del carril con dirección a Gran Vía de la calle Alcalá, dejando pasar únicamente a autobuses y taxis.
Diez manifestantes se han sentado, encadenados, sobre el asfalto, y han permanecido ahí durante prácticamente una hora y media hasta que agentes de la Policía Nacional los han desalojado.
El portavoz de Movilidad de Greenpeace España, Adrián Fernández, ha comentado que tanto su organización como la Plataforma en Defensa de Madrid Central pretenden continuar sus acciones de protesta durante todo el verano si el área de bajas emisiones sigue "desactivada".
El área de bajas emisiones de 472 hectáreas creada por la anterior regidora, Manuela Carmena, no quedará anulada, puesto que siguen vigentes los avisos, pero hasta el 30 de septiembre la infracción de la normativa no se sancionará con 90 euros de multa como venía ocurriendo hasta ahora.
A partir de las 10 de la mañana, los miembros de la Plataforma en Defensa de Madrid Central han instalado piquetes informativos en cinco puntos de acceso a Madrid Central: Cibeles, Atocha, glorieta de Embajadores, Puerta de Toledo y plaza de España.
Voluntarios de esta Plataforma han repartido a los conductores unas octavillas donde les pide que sean "responsables" y dejen "el coche en casa" por el bien de "la salud de todos y la calidad de vida de la ciudad".
Para Víctor, que ha pasado la mañana en Atocha, Madrid Central es "una cuestión de sentido común y de lógica, que muchas veces a nuestros políticos, sean del color que sean, les falta".
En Embajadores ha participado en las tareas de concienciación el portavoz de Ecologistas en Acción, Juan García Vicente, quien ha asegurado que en la comunidad científica ve como "un escándalo" la moratoria, y ha agregado que los portavoces "negacionistas y terraplanistas" del PP "no tendrían cabida en ningún partido hermano" europeo.
No es que el alcalde esté desprovisto de apoyos. La Plataforma de Afectados por Madrid Central ha celebrado la moratoria y su coordinador, Vicente Pizcueta, ha señalado que luchar contra el cambio climático es necesario, pero hacerlo sin tener en cuenta las consecuencias para la actividad económica es "pan para hoy y hambre para mañana".
Otro grupo recién constituido llamado 'No Más Madrid Central' pegó durante la pasada noche en los coches aparcados en el centro de la capital unos adhesivos con la efigie del alcalde, un coche y el lema 'Sí a la libertad'.
En cualquier caso, a pie de calle impera la sensación de que aún queda mucho por definir en este debate y será difícil sacar conclusiones durante el verano, cuando la intensidad del tráfico siempre es menor.
Así lo han manifestado varias personas a cargo de aparcamientos o comercios, en cuyo caso, además, el inicio de la temporada de rebajas complica extraer un veredicto sobre el efecto de la moratoria.
Igualmente, para los profesionales del reparto la moratoria no implica cambios de gran calado, puesto que para ellos, según explican, el principal problema derivado de Madrid Central no tiene que ver con los permisos de acceso, que la mayoría ya tiene, sino con la obligación de empezar a renovar la flota de vehículos en un futuro próximo.