El Ayuntamiento de Madrid prevé superar los 6.500 millones de euros en su presupuesto para el año 2026, unas cuentas en las que el área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad será la que experimente un mayor crecimiento, con un aumento del 7,1% hasta alcanzar los 402,9 millones de euros. Esta inversión consolidará al área que dirige José Fernández como eje central de la acción del gobierno municipal para el próximo ejercicio.
La vicealcaldesa y portavoz del Consistorio, Inma Sanz, y la delegada de Economía, Innovación y Hacienda, Engracia Hidalgo, presentarán este jueves el proyecto presupuestario en rueda de prensa. Será el séptimo presupuesto de la era Martínez-Almeida, aunque el alcalde no estará presente en Cibeles al encontrarse en Buenos Aires, donde participa en la XXI Asamblea General de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI).
El presupuesto de 2026 contempla un incremento del gasto en todas las áreas de gobierno y en los 21 distritos. En el caso del área social, la dotación servirá para hacer frente a la financiación del nuevo contrato del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), que con un total de 677 millones para dos años, se convierte en el de mayor cuantía anual del Ayuntamiento de Madrid. De ese total, se consignarán 335 millones en el ejercicio 2026.
El nuevo contrato del SAD supondrá un 51,5% más de inversión respecto al anterior y permitirá ofrecer 16,2 millones de horas anuales de atención, un 19% más que en la etapa anterior. Esta ampliación implicará un refuerzo importante de personal, que pasará de los 9.000 trabajadores actuales a 12.000 profesionales.
El servicio está dirigido principalmente a personas mayores de 65 años, personas con discapacidad menores de esa edad y personas en situación de dependencia reconocida. El objetivo es permitir que los usuarios puedan permanecer en sus domicilios con el acompañamiento necesario, evitando institucionalizaciones innecesarias.
Se ofrecerán prestaciones de atención personal y doméstica, como apoyo en higiene, movilidad, toma de medicación o alimentación, así como ayudas en la limpieza del hogar, compra y preparación de comidas. También se contemplan servicios complementarios como terapia ocupacional, psicología, fisioterapia, podología o peluquería, en función de una valoración técnica previa.
Entre las novedades del contrato destaca la incorporación de un programa específico para combatir la soledad no deseada, con mejoras en los mecanismos de detección precoz y asistencia psicológica individualizada.
Asimismo, se incorpora por primera vez una línea de apoyo directo a las personas del entorno familiar o cercano de los usuarios que actúan como cuidadores. Para ellos se ofrecerán recursos de formación, asesoramiento técnico y atención psicológica.
Otro de los cambios relevantes del nuevo contrato es su reestructuración en cuatro lotes —frente a los tres anteriores— para reducir los desplazamientos de los profesionales, mejorar la eficiencia del servicio y fomentar la estabilidad laboral del personal.