Madrid ha descendido hasta el puesto 26 en la última edición del Urban Mobility Readiness Index, elaborado por Oliver Wyman Forum junto a la Universidad de Berkeley, lo que supone una caída de cinco posiciones respecto a 2023. A pesar de ello, la capital española continúa destacando en aspectos clave de la innovación en movilidad urbana, como el tránsito autónomo y la seguridad percibida en el transporte público.
El informe analiza un total de 71 métricas agrupadas en cinco dimensiones que incluyen impacto social, infraestructuras, eficiencia del sistema, atractivo del mercado e innovación, además de un subíndice específico sobre la adopción de nuevas tecnologías. Dentro de este apartado, Madrid aparece como una de las ciudades mejor posicionadas en tránsito automatizado, gracias a sus líneas de metro operadas sin conductor y a infraestructuras como el almacén automatizado de 7,4 millones de euros para el mantenimiento de trenes.
En cuanto a sostenibilidad, el estudio destaca que la intensidad de carbono de la electricidad en Madrid se sitúa por debajo de la media de muchas ciudades internacionales, lo que refuerza su perfil ambiental en el panorama global. La capital también ha seguido ampliando su red ciclista y, en 2024, puso en marcha la estación de carga de autobuses eléctricos más grande de Europa, afianzando su apuesta por la movilidad eléctrica en el transporte público colectivo.
Madrid lidera también en indicadores relacionados con la asequibilidad del transporte y la percepción de seguridad de los usuarios, un aspecto en el que figura entre las primeras del mundo. No obstante, el informe advierte de la limitada adopción de vehículos eléctricos por parte de los ciudadanos, un factor que se mantiene como una asignatura pendiente a pesar de los incentivos vigentes.
El índice subraya la importancia de mantener inversiones en transporte público y en modos de movilidad activa para avanzar hacia un sistema inclusivo, seguro y tecnológicamente preparado. En ese contexto, los expertos de Oliver Wyman insisten en que las ciudades deben apostar por soluciones que reduzcan la congestión y mejoren la accesibilidad, algo que solo puede lograrse mediante la colaboración entre administraciones públicas, empresas y sociedad civil.