El Ayuntamiento de Madrid ha celebrado este miércoles un acto en la plaza del Carmen para rendir homenaje a los diez bomberos que fallecieron en el incendio de los Almacenes Arias, del que se cumplen 32 años.
Bomberos y policías municipales, familiares y representantes de todos los grupos políticos con representación en el Consistorio han recordado a los diez bomberos que perdieron la vida en acto de servicio cuando se desplomó el techo de los Almacenes Arias, situados en los números 29 y 31 de la Calle Montera, con el incendio ya controlado.
El acto ha comenzado con la interpretación de una pieza musical por parte de la banda de la Policía Municipal, y después un representante de cada uno de los doce parques de Bomberos de Madrid ha depositado un ramo de diez rosas rojas en memoria de los compañeros.
A continuación el alcalde madrileño, José Luis Martínez-Almeida, acompañado de la vicealcaldesa, Begoña Villacís, y la delegada de Seguridad y Emergencias, Inmaculada Sanz, ha depositado una corona de laureles junto a la ofrenda floral.
Tras un minuto de silencio, el suboficial del cuerpo de bomberos Emeterio García, que contribuyó a extinguir el incendio, ha leído el poema, y una nueva pieza musical ha puesto fin al homenaje.
En declaraciones a los medios, Martínez-Almeida, ha expresado su "admiración y gratitud" hacia la "viva demostración de heroísmo" que realizaron tanto los bomberos que murieron como los que "no descansaron ni un minuto hasta encontrar los cadáveres".
También ha apuntado que, aunque los Almacenes estaban en la calle de La Montera, el homenaje anual se hace en la plaza del Carmen "a petición del propio cuerpo" de bomberos, deseo que atendió ("de manera muy razonable", ha comentado) el anterior Gobierno municipal de Manuela Carmena.
Villacís ha reconocido ante los periodistas el trabajo "absolutamente vocacional" que realizan los bomberos, y ha añadido: "Gracias por arriesgar vuestras vidas, y en ocasiones perderlas, por salvar a otros ciudadanos".
El incendio de los Almacenes Arias, situados en los números 29 y 31 de la calle Montera, comenzó en la tercera planta del edificio poco antes de las ocho de la tarde del 4 de septiembre de 1987.
El entonces alcalde de Madrid, Juan Barranco, presenció las tareas de extinción del incendio, que parecía controlado dos horas después y que, inicialmente, sólo había causado la intoxicación de ocho bomberos.
Sin embargo, unas horas después el siniestro adquirió una dimisión trágica, cuando pasadas las 2.30 horas de la madrugada del día 5 las vigas cedieron y seis de las ocho plantas del edificio se desplomaron sobre los bomberos que participaban en la extinción del fuego e intentaban asegurar la estructura del inmueble.
Fueron necesarios más de cuatro días (102 horas) para que los trabajos de desescombro permitieran rescatar el último de los cadáveres de los diez bomberos muertos.