El delegado de Urbanismo, Movilidad y Medio Ambiente, Borja Carabante, ha confirmado este viernes que el Ayuntamiento de Madrid no contempla el desmantelamiento del conocido ‘scalextric’ de Puente de Vallecas, aunque sí trabaja en una actuación para acabar con el denominado “efecto frontera” que genera esta infraestructura de la M-30. El proyecto incluirá mejoras en la movilidad peatonal y una reorganización de las dársenas y cabeceras de autobús.
Carabante ha explicado, desde la Oficina de Asesoramiento de Vivienda, que el Consistorio busca “reordenar” el entorno sin eliminar la estructura, que ha calificado como una obra “muy complicada desde el punto de vista técnico”. No obstante, ha reconocido que su configuración actual supone una “complicación” para la movilidad y genera situaciones de “inseguridad” en la zona.
La intervención, avanzada esta semana en comisión por la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, se presenta como un proyecto “novedoso” para transformar el espacio urbano bajo y alrededor del paso elevado. El objetivo es compatibilizar la mejora del espacio público con el mantenimiento de la funcionalidad viaria de la M-30.
Según ha detallado Carabante, el diseño definitivo deberá conciliar la movilidad peatonal, la reordenación del transporte público y la adecuación de las cabeceras de la EMT, de modo que se optimicen los recorridos y se mejore la accesibilidad para los vecinos.
Fuentes del área de Obras han señalado que ya se ha constituido un grupo de trabajo integrado por las Áreas de Obras y Equipamientos y de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, junto con los distritos de Retiro y Puente de Vallecas, la EMT y Madrid Calle 30.
El Ayuntamiento confía en que el proyecto pueda presentarse antes del verano. La actuación busca mitigar el impacto urbano de una infraestructura histórica que divide barrios y condiciona la conexión entre ambos distritos, pero sin asumir el elevado coste técnico y económico que supondría su retirada.