Sindicatos denuncian las altas temperaturas en centros sanitarios y bibliotecas

Sindicatos denuncian las altas temperaturas en centros sanitarios y bibliotecas

El Sindicato de Enfermería SATSE Madrid ha denunciado que algunos centros de salud están soportando temperaturas de hasta 37 grados que "no contribuyen a que se preste con normalidad la asistencia sanitaria".

Pilar Rodríguez, delegada de SATSE Madrid en el Área Centro, explica que en la consulta de Fisioterapia del centro de salud de los Cármenes, situado en el distrito de Latina, se ha llegado a los 35 grados y que en otros centros como Eloy Gonzalo o Las Águilas, "han estado durante gran parte de junio y parte de julio sin aire acondicionado".

El sindicato denunció esta situación en la última reunión de Salud Laboral y la respuesta que recibieron -dicen- por parte de la administración fue que "la carencia de personal de mantenimiento y la ausencia de una pieza fue la causa de que el aire no funcionara durante más de un mes".

Sin embargo, añade Rodríguez, "curiosamente, tras la denuncia, el aire acondicionado comenzó a funcionar en Los Cármenes, aunque sólo al 50%".

También CSIF ha remitido un escrito a la gerencia del hospital 12 de Octubre en el que denuncia la falta de climatización en la planta 12, ocupada en su mayoría por personas de edad avanzada, lo que "provoca que pacientes y trabajadores tengan que soportar temperaturas superiores a los 30 grados" y solicita que se tomen medidas con carácter urgente.

La Consejería de Sanidad anunció que el Servicio Madrileño de Salud (Sermas) está realizando "todos los esfuerzos posibles para agilizar los trabajos de reparación" en los sistemas de climatización y que se están tomando medidas alternativas como instalar equipos autónomos de ventilación, adelantar los horarios de puesta en marcha o mantenerlos encendidos durante la noche o fines de semana.

Por otro lado, desde UGT avisan de que en lo que llevamos de verano cinco bibliotecas han sufrido graves fallos y en concreto la Biblioteca Manuel Alvar, en el barrio de Salamanca, y Acuña, en Moncloa, han tenido que cerrar sus puertas al ser el estrés térmico más alto de lo permitido por la ley.

Achacan este cierre a "la falta de mantenimiento y previsión por la Administración" y a que no se está acometiendo "por parte de la Administración una actuación de choque para adaptar las instalaciones a la singularidad de estos edificios públicos".