Los sindicatos CSIF, UGT, CSIT-UP, CCOO y CITAM han denunciado la “salvaje agresión” sufrida por dos profesionales de Samur-Protección Civil durante la pasada Nochevieja en el distrito madrileño de Usera, un episodio que vinculan directamente al aumento de la inseguridad y a la falta de medios y personal en el servicio de emergencias municipal.
Los hechos se produjeron cuando los sanitarios acudieron a una intervención para atender a una joven en estado de embriaguez. A su llegada, fueron rodeados por varias personas que les recriminaron una supuesta tardanza en la asistencia, que según los sindicatos se produjo en un tiempo aproximado de 16 minutos. En ese contexto, uno de los profesionales recibió un fuerte cabezazo que le provocó la fractura de los huesos propios de la nariz, lesión por la que deberá ser intervenido quirúrgicamente.
Tras caer al suelo, el sanitario fue pateado, sufriendo además lesiones de gravedad en una rodilla y múltiples contusiones. Su compañero también resultó herido, con una conmoción y diversas contusiones tras ser golpeado en la cabeza. Aunque la Policía consiguió detener a uno de los agresores e identificar a otros implicados, los sindicatos advierten de que el daño causado, tanto físico como psicológico, “ya es irreparable”.
Las organizaciones sindicales subrayan que este ataque no es un hecho aislado y alertan de que la violencia contra los servicios de emergencia en Madrid se ha incrementado de forma alarmante. Recuerdan episodios recientes, como el ocurrido hace apenas un mes, cuando tres trabajadores fueron encañonados con un arma de fuego real y funcional durante una asistencia.
En los últimos dos meses, añaden, se han registrado otras agresiones con lesiones graves a personal de Samur-Protección Civil. Los sindicatos vinculan esta escalada de violencia con la escasez de recursos y de efectivos, una situación que repercute directamente en el aumento de los tiempos de respuesta y en una mayor exposición al riesgo para los profesionales.
Las organizaciones recuerdan que el Ayuntamiento ha sido advertido en repetidas ocasiones sobre la falta de personal y de seguridad en las asistencias en la vía pública. “No podemos normalizar que nos encañonen o nos rompan la cara por hacer nuestro trabajo”, denuncian, al tiempo que reclaman un compromiso real con la protección de los trabajadores de emergencias, la cobertura de plazas vacantes y un mayor acompañamiento policial en las zonas consideradas de riesgo.