El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, ha señalado que la región podría estar ante el “final de la ola” de precipitaciones que se han sucedido en los últimos días, aunque ha insistido en que se mantendrá la vigilancia sobre el caudal de los ríos, especialmente el Jarama.
En declaraciones a la prensa desde el Club Financiero Génova, donde ha participado en una reunión de la Aceleradora Urbanística impulsada por el Ejecutivo autonómico, Novillo ha explicado que se ha reforzado el control y la prevención en zonas inundables y en los tramos donde se han detectado amenazas de desbordamiento.
El consejero ha destacado de forma particular la situación en municipios como San Fernando de Henares o Titulcia, donde el caudal del Jarama ha crecido de manera considerable. Aunque la evolución es ahora más favorable, el Gobierno regional mantiene el seguimiento permanente para anticipar cualquier repunte.
Paralelamente, la Dirección General de Agricultura está llevando a cabo una evaluación de daños en cultivos para determinar el impacto de las lluvias en el sector primario, una actividad especialmente sensible ante episodios prolongados de precipitaciones.
Novillo ha subrayado que la sucesión de borrascas ha situado los embalses madrileños en torno al 85% de su capacidad, lo que obliga a realizar desembalses preventivos para garantizar la seguridad hidrológica.
“Estamos al 85% de la capacidad de agua embalsada por parte de Canal de Isabel II y eso nos hace que tengamos que hacer previsión de desembalses para poder absorber todo el manto nevoso que tenemos en la Sierra y futuras precipitaciones. El resguardo de las presas es nuestra prioridad por seguridad”, ha afirmado.
El consejero ha comparado el episodio actual con las intensas lluvias registradas en marzo del año pasado, aunque ha matizado que en esta ocasión el volumen de agua y los daños derivados de las crecidas han sido menores.
Con todo, el Ejecutivo regional mantiene activados los protocolos de prevención y control ante un escenario que, aunque tiende a estabilizarse, sigue exigiendo prudencia y coordinación para evitar riesgos en las zonas más expuestas.