El Paular, un pinar con mucha historia entre dos fuegos

El Paular, un pinar con mucha historia entre dos fuegos

 Los incendios que afectan al Real Sitio de la Granja de San Idelfonso (Segovia) y Miraflores de la Sierra distan muy pocos kilómetros el uno del otro, y también de uno de los pinares más antiguos en la Comunidad de Madrid, el de la Sociedad Anónima Belga de El Paular.

Dos mil hectáreas abarca el Pinar de los belgas (como se le conoce comúnmente), con un millón de ejemplares de pino silvestre aproximadamente, cuyo "ciclo de vida es de 120 años, periodo en el que alcanzan su crecimiento máximo y cuando empiezan a degradarse", ha explicado el consejero de la empresa, Nicolás Lecoqc.

La finca se encuentra ubicada entre las cumbres de Peñalara y la zona montañosa que separa Madrid de Segovia y la otra zona que separa el valle de Lozoya y el de Miraflores.

De ahí la preocupación por los incendios que afectan actualmente a los bosques del Real Sitio de la Granja de San Idelfonso y el de Miraflores de la Sierra y que ya ha llegado a una parte del Parque Nacional de Guadarrama.

La madera del pino silvestre de la Sociedad "es muy buena y reconocida por su ciclo de maduración bastante alto" con respecto a otras especies de pino, como el insigne del País Vasco que crece en cuarenta años", ha manifestado Lecoqc.

Al llevar más de 180 años, "hemos hecho un turno y medio de maduración del monte", y la labor silvícola que se realiza "está reconocida por muchos académicos, la Universidad Politécnica de Madrid y profesionales del sector".

El mantenimiento del bosque de pinos supone un proceso de extracción de árboles enfermos, malos y dejar que pase la luz a los ejemplares que se quedan, lo que permite que sean árboles altos, con bastante perímetro, una madera "bastante excepcional", sostiene el empresario, quien dice que en España hay pocos lugares que "puedan igualarla".

Es una "actividad integrada a nivel económico y social en la zona del valle de Lozoya y a lo largo de los años ha sido reconocida en las dos Castillas".

Aunque el pino silvestre es la especie mayoritaria y similar a la del valle de Valsaín, en la finca existen otras como robles, tejos, abedules y acebos "que no abundan tanto y no tienen explotación silvícola", según Lecoqc.

No obstante, aparte de las diversas especies de árboles, también hay diferentes especies de aves que se protegen, entre ellas el buitre.

"Tradicionalmente se eliminaba al buitre porque se la consideraba alimaña y se cazaba", dice el empresario, quien recuerda que su abuelo, Juan Pedro Lecoqc, "prohibió la caza de estas aves y empezó a protegerlas dentro de la finca al considerar que la actividad empresarial era compatible con la especie".

Actualmente hay entre "75 y cien nidos de buitres" en toda la finca, asegura, que conviven con águilas y otras especies.

La Sociedad Anónima Belga se dedica a la explotación forestal de saca de madera y primera transformación de pino silvestre, una actividad que está calificada como "ejemplar y respetuosa con el entorno y de la naturaleza", ha asegurado Lecoqc.

La historia de la finca empieza con la amortización de Mendizábal, allá por el año 1837, cuando los monjes cartujos que vivían en el monasterio la adjudicaron a un especulador que al poco tiempo lo cedió a un grupo de extranjeros que visitaba España.

Actualmente, la Sociedad Anónima Belga Pinares de El Paular es un negocio familiar, con miembros en Bélgica, Francia, Suiza o Noruega, "porque la familia se ha ido dividiendo y hay accionistas repartidos por media Europa", ha concluido Lecoqc, belga de nacimiento afincado en España.