El Gobierno de la Comunidad de Madrid ha sellado un acuerdo con organizaciones de agricultores y ganaderos para impulsar una batería de medidas que protejan al sector primario tras la reciente firma del tratado comercial entre la Unión Europea y Mercosur. El pacto, rubricado este jueves, implica compromisos conjuntos entre la administración autonómica y agrupaciones como ASAJA Madrid, UGAMA, AGIM-COAG, UPA Madrid y la Unión de Cooperativas Agrarias Madrileñas, con el objetivo de asegurar la viabilidad y rentabilidad del campo madrileño.
El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, se reunió con los representantes de estas entidades, coincidiendo todos en la preocupación por la amenaza que representa la dependencia exterior de productos agrícolas y ganaderos procedentes de países terceros que no están sujetos a las mismas exigencias sanitarias y normativas. Ante este riesgo, la Comunidad de Madrid ha anunciado un refuerzo de los controles en frontera y un mayor rigor en las inspecciones en los países de origen, con el propósito de garantizar que los alimentos importados respeten los estándares europeos.
Los productores trasladaron su inquietud por el impacto que este acuerdo pueda tener sobre sus explotaciones, lo que llevó a pactar la exigencia de garantías efectivas. Estas deberán traducirse en compensaciones operativas si las condiciones del mercado agrario europeo se ven desestabilizadas. El Gobierno autonómico y las organizaciones firmantes consideran imprescindible que cualquier ratificación del tratado UE-Mercosur se supedite al cumplimiento estricto del principio de reciprocidad normativa.
Durante el encuentro también se acordó exigir que todos los profesionales del sector cumplan con los mismos estándares medioambientales, sociales y de trazabilidad, a ambos lados del Atlántico. En palabras del consejero Novillo, la igualdad de condiciones es esencial para evitar desequilibrios que pongan en peligro el trabajo de los agricultores españoles y europeos.
Desde el Ejecutivo madrileño se insiste en que estas medidas no sólo buscan proteger la producción local, sino también garantizar la seguridad alimentaria y la autosuficiencia del continente. El consejero aprovechó la ocasión para reclamar una Política Agraria Común sólida, con una financiación acorde y centrada en un modelo productivo justo, al tiempo que reivindicó el valor estratégico del sector agrícola como industria esencial para Europa. “Sin alimentos, no tendremos soldados que puedan protegernos”, advirtió Novillo, apelando a la necesidad de defender el campo como condición indispensable para la supervivencia y soberanía de la Unión Europea.