La auxiliar de enfermería contagiada por ébola llegó a las 00,40 horas de este martes al Hospital Carlos III de Madrid, donde será tratada de la enfermedad que contrajo en este centro cuando atendía a los misioneros Manuel García Viejo y Miguel Pajares, repatriados a causa del virus.
La ambulancia del SUMMA que trasladó a la auxiliar de enfermería abandonó a las 00:12 el Hospital de Alcorcón donde estaba siendo atendida, y desde allí se ha dirigido hasta el hospital Carlos III, donde estaba todo preparado para recibir a la paciente.
La comitiva que ha realizado el traslado de la auxiliar de enfermería estaba formada por dos ambulancias del Summa que han sido escoltadas por media docena de coches de Policía Nacional, por la Guardia Civil y por agentes motoristas.
La Policía Municipal ha dispuesto coches patrulla y motoristas en los cruces principales por donde han pasado los vehículos que realizaban el traslado.
La auxiliar de enfermería está estable y, por ahora, no tiene riesgo vital según ha informado en diversos medios de comunicación el coordinador del centro de Alertas y Emergencias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, que ha detallado que su marido está aislado y que se estudia aplicar esta medida a otras personas cercanas.
Los pacientes citados en el Hospital Carlos III de Madrid están acudiendo a sus consultas con normalidad, aunque reconocen, al ser preguntados, que no se explican qué ha podido fallar para que la sanitaria se haya contagiado de ébola.
"Estoy tranquilo y confío en que lo tengan todo controlado en el hospital; creo que a veces no se cumplen bien los protocolos por ignorancia, prisas o por pensar que 'a mí no me va a pasar'", asegura José Manuel, quien confiesa sentirse más preocupado por la prueba que le van a realizar.
En el interior del centro sanitario, Fátima hace punto "para pasar el rato", mientras espera que le llamen en el servicio de infecciosos que trata su enfermedad.
"La culpa del contagio la tienen las autoridades sanitarias, que están desmantelando el centro, y creo que no estaba en condiciones de seguridad al cien por cien para recibir a los pacientes de ébola", opina.
Esta mujer, de unos 40 años, también considera que se ha podido Sumar el factor de "pensar que no te va a ocurrir" o de que "la gente no está bien informada".
"Supongo que ahora revisarán bien los protocolos para ver qué ha fallado", indica Loli, una auxiliar de enfermería que este martes acude como acompañante de su marido, José Antonio. Piensa que entre el personal sanitario "hay bastante desinformación sobre cómo actuar" en su trabajo.
El goteo de pacientes es continuo, así como la entrada de coches tanto de trabajadores como de empresas suministradoras de servicios al centro sanitario.
"Hay poca gente, aunque a mí me han hecho muy bien la cura", asegura un anciano, sorprendido ante la multitud de cámaras de televisión y emisoras de radio situados en la puerta del centro.
Miguel, un joven que entra al hospital, asegura no tener miedo de contagiarse, y dice que volverá este miércoles a las seis de la tarde para participar en una concentración, convocada por Encuentro de Plataformas por la Sanidad Pública, para pedir la dimisión de la ministra de Sanidad, Ana Mato.