La Policía Nacional, junto a la Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria y la Policía Federal de Brasil, ha desarrollado una operación que ha permitido desarticular un grupo criminal que, presuntamente, introducía grandes cantidades de cocaína en España oculta en piezas de mármol procedentes de Brasil a través del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
El dispositivo se ha saldado con tres detenidos —dos de ellos en prisión— y con la intervención de 1.500 kilos de cocaína. Según ha detallado la Policía Nacional en un comunicado, la organización movía la droga en contenedores aéreos y recurría a ambientadores y perfumes para enmascarar el olor y dificultar la detección.
La investigación se inició el pasado mes de noviembre, tras detectarse la posible existencia de una red dedicada, supuestamente, a introducir importantes partidas de estupefaciente en El País. En las primeras comprobaciones, los agentes constataron que los implicados operaban mediante varias empresas con apariencia legal para importar mercancía sin levantar sospechas.
En una primera fase, el entramado remitió un envío de prueba compuesto por cinco contenedores con ladrillos, en lugar de droga, con el propósito de verificar si la ruta estaba bajo vigilancia policial. Una vez confirmada, los envíos pasaron a realizarse por vía aérea y, tras aterrizar en Barajas, se trasladaban por carretera a distintas naves industriales situadas en varios puntos del país.
La cooperación internacional permitió que las autoridades brasileñas intervinieran 1.200 kilos de cocaína en el Aeropuerto de Belo Horizonte, donde la sustancia estaba escondida en mesas de mármol con destino a España.
De forma paralela, y utilizando otra empresa distinta, el grupo trató de recuperar un envío de lavabos de mármol que permanecía en la terminal de carga de Barajas a la espera del despacho aduanero.
Ese cargamento fue transportado por carretera hasta una nave industrial en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), donde se llevó a cabo una entrada y registro con la participación de efectivos del Grupo Especial de Operaciones (GEO) y del Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES).
La actuación concluyó con la detención de dos varones, que destruyeron sus teléfonos móviles al verse sorprendidos por el operativo, y con la incautación de 250 kilos de cocaína, distribuidos en 221 paquetes ocultos en encimeras y lavabos de mármol.
Además, los agentes intervinieron una furgoneta, un camión, cuatro teléfonos móviles y más de 4.800 euros. Posteriormente, fue arrestado otro integrante de la organización. Los tres detenidos pasaron a disposición judicial por tráfico de drogas y pertenencia a grupo criminal, y el juez decretó prisión para dos de ellos.