Tensión en Madrid: confrontación entre grupos provida y feministas radicales frente a la clínica abortista Dátor

Tensión en Madrid: confrontación entre grupos provida y feministas radicales frente a la clínica abortista Dátor

Madrid se convirtió en escenario de un tenso enfrentamiento entre grupos provida y feministas radicales, cuando los primeros organizaron una serie de rosarios frente a la clínica abortista Dátor, en conmemoración del día de los Santos Inocentes. Este acto de oración pacífica ha suscitado reacciones hostiles por parte de colectivos feministas radicalizados y anticlericales, quienes se enfrentaron verbalmente a los participantes.

El gobierno social-comunista en coalición desplegó una significativa presencia policial, con cinco furgones y veinte agentes, en previsión de posibles altercados entre los manifestantes provida y los grupos radicales. Según observaciones de testigos y participantes, las autoridades mostraron una actitud más reaccionaria hacia los católicos que rezaban, mientras permitían una mayor libertad de acción a los manifestantes feministas.

Un joven madrileño, Santiago, de 25 años, destacó en el evento organizado por la plataforma "Rezar No es Delito", en la clínica Dátor, que su intención era reivindicar la defensa de la vida desde un enfoque tanto cultural como espiritual. Cerca de 300 personas se sumaron a esta convocatoria, rezando por los niños abortados, en un país donde se registran más de 253 abortos diarios, de acuerdo con el Instituto de Política Familiar.

Por otro lado, los grupos feministas radicales respondieron con cánticos y consignas desafiantes, incluyendo amenazas como "Vamos a quemar la Conferencia Episcopal, con todos los obispos dentro", y "fuera rosarios de nuestros ovarios". A pesar de la intensidad de estas proclamas, los participantes del rosario optaron por no responder más que con oraciones y cánticos en defensa de la vida.

La jornada en Madrid también fue marcada por la detención de varios jóvenes, identificados como líderes de la convocatoria del rosario, quienes fueron requeridos a subir a furgones policiales.

Esta acción ha sido calificado como un acto de represión policial y estatal por parte de los organizadores del Rosario, señalando un trato desigual por parte de las autoridades hacia los grupos involucrados en el incidente.