Fascinante viaje de Adriana González por la música de Mozart y sus contemporáneos

Fascinante viaje de Adriana González por la música de Mozart y sus contemporáneos

La soprano guatemalteca Adriana González (1991), reciente triunfadora (con una Micaela modélica) en la por lo demás perfectamente olvidable “Carmen" ofrecida hace bien poco por el Teatro Real, protagoniza un disco compuesto por “rondós” operísticos escritos para su tocaya Adriana Ferrarese del Bene (1759-1803) por el genial Mozart y diferentes autores del clasicismo, todos contemporáneos del salzburgués. 

Ferrarese fue la primera Fiordiligi en el estreno (1790) de esa joya mozartiana que es “Così fan tutte”. Y fue también una de las primeras intérpretes de Susanna en uno de los títulos clave en la producción de Mozart y en la historia de la ópera: “Le nozze di Figaro”. González, como bien señala Iñaki Encina en las notas que acompañan esta grabación, ha cantado con notable éxito distintos papeles mozartianos, entre otros Zerlina en “Don Giovanni” o Pamina en “La flauta mágica”. En enero de este 2026 ha debutado en la Ópera Estatal de Viena en el papel de la Condesa, de “Le nozze di Figaro”, con la dirección de ese gran maestro que es Adam Fischer. Repetirá este papel en el Liceu (junio), con dirección de otro gran especialista, Giovanni Antonini.

Apunta el director vasco que cuando escuchó a González en 2020 cantar este mismo papel pensó inmediatamente que debía grabar una de las arias más conocidas de la ópera: “Dove sono”. En torno a esta pieza, con Ferrarese en el fondo y la ayuda del musicólogo Karl Böhmer, prepararon un programa de arias de Mozart y compositores contemporáneos del genio que habían sido interpretadas en su momento por la soprano de Ferrara. 

Y es ese programa el que se nos presenta en esta grabación. Una serie de seis arias (“rondós”) de Vicent Martín i Soler (“Teco porta, o mia speranza”, de la obra más conocida del valenciano, “L’arbore di Diana”), Angelo Tarchi (“Ah! Sol bramo, o mia speranza” de “Il conte di Saldagna”), Ferdinando Gasparo Bertoni (“Mater cara, extremum vale” de “Balthasar”), Giuseppe Giordani (“Partirò dal caro bene” de “Erifile”), Pasquale Anfossi (“Se mi lasci, o mia speranza” de “Sedecias”) y Joseph Weigl (“Giusti numi amor pietoso”, cantada por Ferrarese dentro de la ópera “Nina ossia la pazza per amore” de Paisiello). 

Los nombres citados serán, con toda probabilidad, poco o nada conocidos del público (de hecho, menos la de Martín i Soler, todas son primicias discográficas), lo que no quiere decir que carezcan de belleza e interés. El protagonismo fundamental, no obstante, es para las tres páginas, estas sí, bien conocidas, que salieron de la genial pluma de Mozart: las dos de “Le nozze di Figaro” (“Al desio di chi t’adora”, aria de Susanna, y la precitada “Dove Sono” que canta la Condesa en la misma obra), además de la de Fiordiligi en “Così fan tutte” (“Per pietà, ben mio, perdona”). El fundador del estupendo conjunto que acompaña la grabación, el violinista Johannes Pramsohler, completa el repertorio con dos rondós para violín y orquesta, también de Mozart (K 373 y K 269). 

Además de la propia concepción del programa, que constituye un fascinante viaje por la música operística del autor de “Don Giovanni” y lo que podríamos llamar “sus aledaños”, Böhmer aportó un documento original de la época con una versión ornamentada de la primera aria del disco (“Teco porta” de Martín i Soler). 

Destaca Encina que a ambos les fascinó la altísima exigencia vocal que tales ornamentos implican (algo en lo que hay que darles la razón, en cuanto se escucha la obra en cuestión). Mozart escribió, a instancias de Ferrarese, un aria alternativa para el papel de Susanna (“Al desio, di chi t’adora” K 577 compuesta para la interpretación de “Le Nozze di Figaro” en 1789 en Viena, y que sustituyó en la obra a la pastoral “Deh vieni, non tardar”) con una cadencia de considerable dimensión. Decidieron así, con toda lógica, registrar esa versión alternativa del propio Mozart, pero también inspirarse en estas ornamentaciones para las cadencias utilizadas en el resto de las arias del disco. Como bien afirma Encina, sería por completo ilógico pensar que un cantante adornaría un aria de Martín i Soler y no haría lo propio con una de Mozart. 

La escucha, en efecto, revela inmediatamente que González afronta un reto de tremenda exigencia vocal y expresiva, ya desde la mencionada “Teco porta”. Y no hay descanso después. Basta escuchar la endiablada coloratura de “Partirò dal caro bene” de Giordani para hacerse una idea de la altísima demanda. La música tiene siempre el grácil encanto de las arias de coloratura del clasicismo, pero naturalmente alcanza otra dimensión en las manos de Mozart. Especial interés la ya mencionada “Al desio, di chi t’adora”. La música de esta nueva aria mozartiana, con la bellísima participación de dos “corni di bassetto”, dos trompas y dos fagots, es simplemente impagable. 

La soprano guatemalteca salva la demanda de manera sobresaliente, con expresión y elegancia exquisitas, dinámica de estupenda amplitud y una voz preciosa, bien timbrada y emitida, que se mueve con total comodidad en toda la amplia tesitura (el “Per pietà, ben mio” del “Così fan tutte” que cierra el disco, es todo un ejemplo), dibujando los adornos con precisión y finura. El Ensemble Diderot muestra excelente calidad en todos sus componentes y la dirección de Encina consigue unos acompañamientos de notable vibración e intensidad. Un disco estupendo que hará las delicias de los admiradores de esta joven y magnífica cantante.

Adriana González – “Rondós for Adriana”. Obras de Martin i Soler, Tarchi, Mozart, Bertoni, Giordani, Anfossi y Weigl. Adriana González, soprano. Ensemble Diderot. Johannes Pramsohler, violín. Director: Iñaki Encina. Audax Records ADX 11215. 1 CD.