Una ruta por los búnkeres y refugios antiaéreos de Madrid, algunos de ellos visitables o con planes para abrirse al público, continúa alimentando la memoria colectiva de la ciudad para recordar los horrores de la Guerra Civil española cuando se cumplen casi 90 años del inicio del conflicto.
Espacios que hoy son parques donde los madrileños pasean, hacen deporte o disfrutan del aire libre fueron en su día refugio para miles de personas que buscaban protección bajo tierra durante los bombardeos sobre la capital.
Se estima que en Madrid existen alrededor de 40 refugios antiaéreos, muchos de ellos inaccesibles y situados en propiedades privadas. De todos los vestigios de la guerra, el mejor conservado es el búnker del Capricho, situado en la Alameda de Osuna. El Ayuntamiento de Madrid organiza desde 2016 algunas visitas guiadas gratuitas al año, cuyas plazas suelen agotarse en pocos minutos.
Construido en 1937, este refugio se conoce oficialmente como el Búnker de la Posición Jaca, nombre en clave del Cuartel General del Ejército Republicano del Centro. Situado a 15 metros bajo tierra, con una superficie de unos 2.000 metros cuadrados y capacidad para unas 200 personas, es uno de los búnkeres mejor conservados de Europa.
Para su construcción se extrajeron miles de metros cúbicos de tierra y se emplearon unos 200 metros cúbicos de ladrillo y más de 70 de hormigón para reforzar su blindaje. El diseño también tuvo en cuenta la posibilidad de ataques con gas, por lo que el refugio se construyó de forma estanca.
Entre sus curiosidades destacan las baldosas del suelo, todas con dibujos distintos. Este detalle no era estético: en caso de quedarse sin luz, los ocupantes podían orientarse iluminando el suelo con una cerilla y reconociendo el dibujo de cada zona.
Otro de los refugios que pronto podrá visitarse es el situado en el parque del Retiro, cerca de Florida Park, que el Ayuntamiento prevé musealizar. Este refugio, construido en 1938, tiene 135 metros de longitud y una profundidad de ocho metros, y estaba preparado para albergar hasta 275 personas.
Sin embargo, nunca llegó a utilizarse durante los bombardeos, ya que estos se concentraron principalmente entre finales de 1936 y principios de 1937. Con el paso del tiempo, el espacio se destinó al cultivo de champiñones gracias a sus condiciones de humedad y oscuridad.
El refugio del Retiro cuenta con varias galerías y tres accesos: dos dentro del parque y otro que se situaba en el antiguo bulevar ajardinado de la calle Menéndez Pelayo, desaparecido en 1972. Hoy muchos transeúntes caminan sobre las planchas metálicas que señalan su entrada sin ser conscientes de lo que hay bajo sus pies.
La ruta por estos vestigios históricos continúa en el Parque del Oeste, donde se conservan tres fortines para ametralladoras construidos por el bando nacional durante la guerra, levantados por el Batallón 7 de Zapadores y orientados hacia la antigua Cárcel Modelo, actual Cuartel General del Ejército del Aire.
Estos espacios, hoy integrados en la vida cotidiana de la ciudad, siguen recordando un pasado marcado por la guerra y sirven como testimonio histórico de uno de los episodios más duros de la historia de Madrid.