Cáritas Diocesana de Madrid ha puesto en marcha un año más sus colonias y campamentos navideños gratuitos dirigidos a niños y adolescentes de familias en situación de vulnerabilidad.
Más de 400 menores participan en estas actividades, pensadas para facilitar la conciliación familiar durante las vacaciones escolares y para que los niños puedan disfrutar de la Navidad en un entorno lúdico y educativo. Así lo explica el responsable del área de Infancia y Adolescencia de Cáritas Madrid, Pepe Martín, quien destaca que el objetivo principal es ofrecer a los menores experiencias positivas en estas fechas tan señaladas.
Las colonias se desarrollan entre el 22 de diciembre y el 7 de enero y suman un total de diez, distribuidas en distritos como Ciudad Lineal, San Blas, Tetuán, Moratalaz, Hortaleza, Vallecas y la Cañada Real. Los participantes se agrupan por edades, mayoritariamente entre los 6 y los 12 años, siendo la colonia del distrito de San Blas la que cuenta con mayor número de niños, con alrededor de 60. En total, durante la Navidad participan 425 menores, una cifra que en verano supera los 1.000 niños y adolescentes procedentes de los cerca de 60 proyectos que Cáritas desarrolla a lo largo del curso en la Comunidad de Madrid.
Las jornadas comienzan entre las 8.30 y las 9.00 horas, cuando los niños llegan con ilusión y cierta incertidumbre. Tras el desayuno, realizan excursiones, juegos y actividades temáticas relacionadas con la Navidad. El primer día de colonias, los niños de Puente de Vallecas compartieron su entusiasmo relatando cómo decoraron las puertas con motivos navideños, jugaron y participaron en actividades creativas y teatrales, incluyendo una obra con una versión diferente de los cuentos tradicionales. También mostraron su emoción ante salidas al cine para ver películas como Wicked: For Good.
Cada colonia cuenta con un programa específico. En Tetuán, además de talleres navideños, los niños disfrutan de espectáculos como Circlassica, aprenden a patinar y practican skate. En Hortaleza, los participantes destacan tanto la calidad de la comida como el ambiente divertido y cercano creado por los monitores. Estas experiencias buscan fomentar la convivencia, el ocio saludable y el desarrollo personal de los menores.
Las colonias se celebran en parroquias que ceden sus espacios o en colegios públicos facilitados por las Juntas de Distrito. Los niños se organizan en grupos de diez, acompañados por voluntarios que ejercen como monitores de ocio y tiempo libre. Cada colonia cuenta además con un coordinador encargado de planificar las actividades diarias. Los monitores son profesionales contratados por Cáritas, procedentes tanto de sus propios programas de formación como del ámbito laboral externo.
Del 2 al 5 de enero, Cáritas organiza también un campamento en Cercedilla dirigido a menores mayores de 12 años del distrito de Vallecas. Todos ellos han participado previamente en otros proyectos de la entidad. Durante tres noches, los jóvenes inician el año de una forma diferente, combinando actividades navideñas y convivencia en plena naturaleza.
En la Cañada Real, las actividades se desarrollan durante todo el año en un espacio conocido como La Fábrica, un antiguo edificio reconvertido en centro social. Cáritas dispone allí de una de las salas más grandes, donde se imparten clases de apoyo escolar y refuerzo educativo. Los niños que participan pertenecen a familias vulnerables atendidas por la entidad en programas de empleo, formación o apoyo social. Gracias a los generadores de Cáritas, el suministro eléctrico llega durante unas horas al día, permitiendo que los menores puedan estudiar, hacer deberes o jugar en un entorno más seguro.
En este contexto, Cáritas trabaja para reducir el absentismo escolar en coordinación con los centros educativos y cuenta con técnicos de infancia que acompañan a los niños y adolescentes en su desarrollo personal. Durante la Navidad, los menores de la Cañada disfrutan de actividades similares a las de otros distritos, como visitas al cine, al Circo Price, al centro de educación vial de Moratalaz o a parques de ocio infantil. Finalmente, Pepe Martín subraya que muchos jóvenes que han crecido en los proyectos de Cáritas acaban convirtiéndose en premonitores, con el deseo de ayudar a otros niños en situaciones similares y devolver a la entidad parte de lo que han recibido a lo largo de los años.