Las historias, a veces, no deben ser narradas sino contadas. Bajo esta premisa nos presenta Inés Martín Rodrigo (Madrid, 1983) su novela “Las formas del querer” (Ed. Destino) con la que ha sido galardonada con el Premio Nadal 2022. En esta obra reúne las memorias de una familia en la que, la protagonista, encuentra en la literatura un refugio para continuar.
Todos conocen a la escritora Isabel Allende (Lima, 1942). Los que no lo hacen, no ha sido por falta de títulos de la autora entre los que escoger una atrayente próxima lectura. Ella se autodefine como extranjera eterna; nacida en Perú, con sus orígenes chilenos y sus migraciones a Venezuela y Estados Unidos, cuenta con argumentos para esta descripción. Como muchos prosistas, sus inicios fueron en el periodismo hasta que su habilidad para escribir la hicieron ubicable en el mapa de las mejores letras sudamericanas.
“Siempre he dormido mal” es solo la antesala de lo que supone el insomnio y así nos lo transmite David Jiménez Torres (Madrid, 1986) en su ensayo, “El mal dormir” (Libros del Asteroide, 2022).
“Sostenías / entre voz y sollozo / la melancolía que se esconde en una despedida”, escribe Vita Polo Feyjóo (Madrid, 2003). Y lo hace de la forma más sutil e inteligente que existe: domando la palabra, cincelando, poco a poco, el espacio tan puro que se erige en el verso de un poema.
La periodista y escritora Lola Mascarell (Valencia, 1979), Premio Internacional de Poesía Emilio Prados, nos presenta su novela “Nosotras ya no estaremos” (Tusquets Editores, 2021) con la que lanza una tierna mirada al pasado y conecta con la importancia de los recuerdos.
Los autores Alicia Vallina, con su novela 'Hija del Mar' y David Gómez, con 'Fuego sobre Igueriben', han resultado ganadores del III Premio de Novela Histórica de Pozuelo de Alarcón, organizado por el Ayuntamiento y la Asociación Escritores con la Historia.
Enero se estrenó con la publicación en español de “La Señora March” (Lumen, 2022), la ópera prima de Virginia Feito (Madrid, 1988). Aunque se trata de una escritora española de nacimiento, a causa de haber vivido entre París, Londres y Nueva York, se trata en realidad de una novelista de proyección internacional.
Tamara Tenenbaum (Buenos Aires, 1989), escritora y periodista argentina, es conocida por su bestseller “El fin del amor” (Seix Barral, 2021), una colección de ensayos sobre las relaciones sexoafectivas. Tras la publicación de ese exitoso libro muchos esperábamos con alta expectación su próxima obra, una novela que se había anunciado con un precioso título: “Todas nuestras maldiciones se cumplieron” (Seix Barral, 2022). Sin embargo, lejos de encontrar una gran historia, nos hemos topado con un rosario de textos más bien inconexos en los que no es fácil hallar un hilo conductor.
La escritora asturiana Mónica Rodríguez con la novela "Rey" y el madrileño Pedro Ramos con "Un ewok en el jardín" son los ganadores de la XXX edición del Premio Edebé de Literatura Infantil y Juvenil, respectivamente, según ha informado este jueves el jurado.
En la raya de los siglos XIX y XX, Dionisio Pérez, gastrónomo, mediano escritor y gran periodista -ganó el primer premio Mariano de Cavia- escribió la novela “Jesús (memorias de un jesuita novicio)”.
El escritor Daniel Jiménez intenta reparar "el daño emocional" sufrido por su familia en su libro "El plagio", que rememora el fraude al que se enfrentó su padre Juan, saxofonista de "Los Pekenikes", a quien "robaron" su idea para un programa televisivo, lo que provocó que se endeudara y arruinase después.
El presentador de radio y televisión, cantante y escritor Pepe Domingo Castaño publica 'Hasta que se me acaben las palabras.
Las redes sociales –y especialmente las que tienen usuarios más jóvenes– han propiciado, de manera impensada, una nueva primavera de la lírica. Ha pasado de ser un género literario languideciente y en peligro de extinción (o al menos exclusivo de personas analógicas y mayores), a tener un creciente vuelo en las redes y entre las nuevas generaciones. De manera que hay autores cuya obra aparece, en primer lugar y de forma muy preponderante, en páginas de internet y, solo después, en libro.
Friedrich Dürrenmatt (Konolofingen, 1921) no debería ser asunto del pasado y así lo pretende la editorial Tusquets con la reedición (2021) de dos de sus novelas más destacadas: “Justicia” (1985) y el relativo a esta reseña, “El encargo” (1986).
“El dolor crece en dolencia hasta la sombra”, escribe Laura Rodríguez (Sevilla, 1998). Y tiene razón: el daño ensancha, expande sus fronteras, abarca tanto como sus brazos logran trascender. No siempre del mismo modo, es cierto. Cada uno busca una forma concreta. Pero lo elemental está siempre: el dolor nos atraviesa, la muerte nos da vida, la enfermedad nos atemoriza.
“La vida requiere acción contra el aburrimiento intolerable”. Estas son las palabras con las que el veterano abogado José María Fuster-Fabra (Barcelona, 1957) sintetiza su primera novela, “Tu refugio en el infierno” (Espasa Libros, 2021).
Los expertos en novela afirman que el final de la historia suele ser más difícil de contar que su comienzo o su desarrollo, pues ese final debe ser también su culminación y por tanto su condensación emocional y estilística. Y es que, en resumen, el desenlace puede o debe ser también el principal clímax de la historia. Comenzamos así esta reseña porque si la novela de Carmen Mola fuese juzgada solo por sus últimos capítulos, estaríamos simplemente ante un incuestionable fracaso ya que, a nivel argumental, esos episodios son sobre todo un conjunto de forzadas coincidencias y un elenco de personajes reducidos a simples funciones narrativas. O también una serie de diálogos inverosímiles y de cierres explicados más por la simple justicia poética que por la lógica de la acción.
Las trayectorias literarias de los escritores se desarrollan, a veces, por los caminos más insospechados. Y muy poco convencionales son los que ha transitado Enrique Andrés Ruiz (Soria, 1961), que durante años ha demostrado unas inmejorables dotes como crítico de arte y como ensayista –“Santa Lucía y los bueyes” (Ed. Pre-Textos, 2007) y “La Carroña” (Ed. Pre-Textos, 2017) son dos estupendos y sugerentes libros.
Kim Thúy (Saigón, 1968) todavía no goza de renombre en España, pero sin duda debería ser una escritora reconocida, tanto por su historia personal, como por su manera de narrarla. Con 10 años –mientras nosotros comíamos helados con los amigos en el pueblo de la abuela– ella huyó en patera de su Vietnam natal, con sus padres y sus dos hermanos. Llegaron hasta un campo de refugiados en Malasia.
Noviembre es el mes que celebra el día mundial contra la violencia machista y es el escogido para lanzar “Sensación térmica” (Libros de Asteroide, 2021). 173 páginas constituyen el ligero cuerpo de una compleja historia de relaciones donde el amor no es amor.
El centenario del fallecimiento de Emilia Pardo Bazán culmina con el estreno del que es considerado como el primer texto policíaco moderno de la literatura española "La gota de sangre", donde la escritora crea un personaje, Ignacio Selva, que confronta con Sherlock Holmes, el éxito de la época.
En la novela “Flores para Ariana” (Crossbook, 2021) se integran las historias que su autor, Antonio Pampliega (Madrid, 1982), ha ido recolectando durante su labor periodística en las guerras de Afganistán y Siria, entre otras.
Con la intención de seguir sacudiendo consciencias la actriz y escritora infantil Itziar Miranda regresa con dos nuevas entregas de "Miranda y Tato" en las que los niños, y sus padres, verán cómo la pobreza energética o las desigualdades sanitarias y la falta de agua no solo son problemas de África.
Pensad en aquellas noches de fiestas de pueblo y su tradicional feria. Seguro que llevabais la bebida más cutre posible en la mano y el olor a comida invadía las calles. Siempre las mismas atracciones: coches de choque, camas elásticas y norias. El tiempo pivotaba sobre el vaivén de los clásicos que sonaban. Erais muy jóvenes. Tan jóvenes que no existía el miedo. Las horas daban igual: ¿una, dos, tres, cuatro? Tampoco importaba qué fuera a suceder al día siguiente. El presente se podía acariciar, palpar, sentir. Incluso la verdad existía: lo cutre era cutre; las verbenas eran verbenas; el trabajo era trabajo; la contradicción era contradicción.