“El lugar de la herida”, un relato a dos voces sobre la violencia feminicida

“El lugar de la herida”, un relato a dos voces sobre la violencia feminicida

A pesar de su juventud, la autora mexicana, Laura Baeza (Campeche, 1998), ya ha demostrado su capacidad literaria en obras como “Ensayo de Orquestas” (2017) y “Época de Cerezos” (2019) que han sido merecedoras de diferentes galardones.

En su última creación, “El lugar de la herida” (Alfaguara, 2025), la escritora presenta una novela de hondo sabor mexicano en la que se enfrenta al triste fenómeno de la desaparición de mujeres; Baeza se adentra en un mundo de violencia, prostitución y trata de personas y convierte la realidad en ficción para denunciar situaciones sociales injustas y denigrantes. 

La lectura comienza con la presentación de las protagonistas: Lucero y Dolores. Ellas serán las dos voces que contarán la historia. Dolores es la madre de Nancy, una joven que desaparece. Lucero es otra joven, conocida de Nancy, que cumplirá un papel fundamental en la narración. 

Ambas viven con intensidad las consecuencias de esa desaparición, aunque con perspectivas muy dispares. Dolores representa la indefensión de las familias de los desaparecidos y sufre las incompetencias de las autoridades policiales. Representa, de esta forma, los vaivenes emocionales de unos padres que reciben pistas que parecen acercarles al paradero de su hija, pero que, en realidad, solamente conducen contra un muro llamado interés.  

Por otro lado, Lucero es, en un principio, la parte rebelde de la historia. Muestra al lector una perspectiva que evoluciona significativamente a lo largo de cada página. Es una joven a la que le toca madurar de una manera acelerada. El destino elige al azar y a ella le enseña que no debe confiar en las personas de manera completa y, aún menos, cuando esas personas representan todo aquello de lo que la sociedad huye. 

Lucero se adentra, sin quererlo, en el caso de la desaparición de Nancy. Un mundo relacionado con el tráfico de menores, la prostitución y las agresiones. A diferencia de lo que sucede con Nancy, sufriendo por su situación familiar, Lucero piensa que, si ella desapareciera, nadie la echaría de menos. Además, a través de esta historia, queda patente cómo es el azar el que decide la suerte de cada persona: muchos personajes tienen el sentimiento de creer que no hay opción y la certeza de que, por capricho o por desgracia, el destino les ha elegido para experimentar una situación de horror y violencia. Y en esos momentos donde no parece haber solución es preferible culpabilizar a otras víctimas o a una misma. 

La autora demuestra de una manera muy natural y realista las emociones de los protagonistas que abarcan desde el miedo, la rabia y la esperanza a la culpabilidad de una madre al pensar en lo diferente que podría haber sido la situación si el destino no hubiera sido caprichoso. Y es curioso cómo refleja esa emoción, a través de palabras y de recuerdos. Recordar para sufrir, podríamos decir.  

La novela presenta, por tanto, una paleta rica en temas que representa todo aquello que muchas veces no se dicen: desde la violencia y la trata de menores a la decadencia psicológica de las víctimas; desde la manipulación de los antagonistas al hacer creer culpables a las víctimas a la agresión sexual a menores… A todo ello debe sumarse que la autora también refleja de manera sutil el drama de la discriminación racial ya que las menores secuestradas deben tener unas características físicas concretas: ojos claros, pelo castaño claro o, como se cita textualmente, “güeritas”.  

“El lugar de la herida” refleja las notas más negativas y repugnantes de la sociedad. Y, en ese aspecto, no queda más que felicitar a Baeza por su indudable talento de redacción: consigue que el lector se adentre en la historia y ReViVa todas aquellas sensaciones de los protagonistas. Se empieza leyendo un simple libro, pero se termina viviendo un calvario social.

@estaciondecult