“La amiga que me dejó”: una disección de las rupturas amistosas

“La amiga que me dejó”: una disección de las rupturas amistosas

Cuando se piensa en una ruptura, lo primero que acude al imaginario colectivo es la de una relación sentimental y/o sexoafectiva. Novia, novio, marido, mujer y todas las opciones que nos ofrece el concepto más romántico de la palabra “relación” son las que subyacen al propio concepto de “ruptura”. 

Es fácil convencerse de que las amistades que se acaban son tan solo pérdidas inherentes al tiempo, a la razón, a la madurez, a la desavenencia de ideas o estilos de vida. Y quizá sea así en parte. Pero el otro contrapunto es el que medita Nuria Labari (Santander, 1979), periodista y escritora, en su última publicación, “La amiga que me dejó” (Debate, 2025). Autora de seis libros, siendo este el último, comenzó su carrera literaria con una recopilación de cuentos en “Los borrachos de mi vida” (2009), con el que ganó el VII Premio de Narrativa de Caja de Madrid en 2009. 

Tras este primer éxito, ha tocado diversos géneros: novela en “Cosas que brillan cuando están rotas” (2016), sobre el 11M; literatura infantil, con “El gran libro de los niños extraordinarios” (2018), o el ensayo. “La mejor madre del mundo” (2019), en el que aborda los mitos de la maternidad; “El último hombre blanco” (2022), una radiografía de las relaciones actuales, o el que acaba de publicar, sobre la “anatomía de una ruptura”, como reza el subtítulo. 

Si algo concuerda en todas sus publicaciones es que no se queda en la superficie de ninguno de los temas que escoge. Es una narradora firme, con voz propia e ideas cohesionadas, pero que quizá también resultan ambiguas. Tal y como funciona el pensamiento crítico: con la combinación perfecta de convicción y cuestionamiento. 

Durante su trayectoria, ha sabido compaginar esta pasión por la escritura literaria con la periodística en “El Mundo” o, actualmente, en “El País”, donde también habla desde una exquisita responsabilidad con el contexto. Y, asimismo, se ha desarrollado también en el medio audiovisual gracias a su experiencia, entre otras, como subdirectora de contenidos de Mediaset España.

“La amiga que me dejó” nace justo cuando algo termina: la amistad. Labari desvela que el ensayo es la constatación de que solo escribiendo podrá procesar el duelo que conlleva ese final. “Las amigas no se dejan, las amigas son quienes te acompañan. Las amigas se distancian, te dan largas (…) les crecen los hijos a las amigas que ya no te quieren ver o no te necesitan o no tanto”. Pero esta no es esa historia, esta es la que ocurre cuando “ella (la examiga) lo decide por las dos”, cuando habita el silencio consciente, el silencio de la despedida que confirma la decisión.

Aunque nunca revela la identidad de la aludida, su sombra da forma al relato. Es fácil que cada lectora encuentre en ella un nombre propio y este es uno de los logros del ensayo, que consigue hablar de una experiencia universal de una manera íntima. Conociendo o no los detalles exactos, la lectura se entendería igual: el duelo inherente a la situación, la incomprensión por el quiebre relacional y las dudas de dónde habita la culpa. Nuria Labari invoca, además, a pensadores como Aristóteles o Platón, escritoras como Deborah Levy o Carmen Martín Gaite o filósofos como Judith Butler o Sócrates para encontrar en el relato de otros el suyo propio. Algunas reflexiones le sirven y otras las descarta, pero todas la llevan a la conclusión de que examinar las rupturas amistosas es una verdadera revolución social y política. 

Deseos de rebelión inundan el ensayo: acabar con la construcción heteropatriarcal de los vínculos, con los modelos tradicionales que desbancan la amistad femenina a un segundo plano y la hipocresía en la construcción de los vínculos, que la lleva a la búsqueda de uno que sea verdadero y leal. No obstante, estas ideas no excluyen la presencia de una reacción más humana y emocional, la que representan los sentimientos de decepción, tristeza, desconfianza, enfado, culpa o vergüenza. “Si tu amiga se aleja de ti sin explicación de un día para otro, si decide alejarse de ti esa que mejor te conoce, esa que sabe quién eres de verdad, es porque eres un monstruo”. Coexisten dos realidades, la universal y la propia. Lo social se vuelve íntimo porque lo íntimo es social. 

Y, por ello, no es fácil creerse que “escribir sobre ella es estéril”. No puede ser cierto. “La amiga que me dejó” nace cuando algo termina, pero concluye cuando algo empieza: la aceptación de que, después de todo, algunas cosas se acaban sin decir adiós y sin conocer muy bien el por qué, aunque lo diseccionemos. Pero quizá, después del viaje, a pesar de que “nosotras” ya no se hablen, hablarlo siempre valdrá la pena. 

@estaciondecult