El ayuntamiento de Madrid ha decidido dar un cambio a los aberrantes festejos navideños del año pasado. Y lo ha conseguido, serán peores, otro insulto más a los madrileños.
Ahora, Manuela Carmena, celebrará con los madrileños la fiesta del solsticio de invierno. Madrid se suma a la celebración de ritos ancestrales, propios de otras culturas, respetables todos, pero de una gravedad supina para los madrileños.
Habrá luces y fuegos artificiales y se celebrará el 21 de diciembre en Madrid Rio. El invento, según lo califica PP y Ciudadanos, se lleva a cabo para contentar a todos los antisistema, votantes de Podemos y sus marcas blancas, que no soportan la Navidad.
Hace años Madrid presumía de belenes, de fiestas navideñas, de luces y sacaba pecho de una época excelente. Manuela Carmena (y antes Ana Botella aunque en menor medida) han tirado por tierra todas las tradiciones. Aunque hay que reconocerle a Carmena la idea de ampliar la zona peatonal de Gran Vía, es buena.
El año pasado la cabalgata fue un mal chiste. Personajes que medio imitaban a los Reyes y un guiñol proetarra que hizo las delicias de los antisistema que gobiernan Madrid.
Madrid tiene que recuperar su Navidad aunque no será posible con Carmena y sus secuaces en los despachos. Empieza a moverse la idea de que la jueza tiene que salir de allí, dejar que sean políticos de verdad los que lleven el rumbo de Madrid.
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