La Almudena acoge la Misa de Año Nuevo con un mensaje de paz del cardenal José Cobo

La Almudena acoge la Misa de Año Nuevo con un mensaje de paz del cardenal José Cobo

El Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, presidió la Misa de Año Nuevo en la Catedral de la Almudena, destacando la importancia de ser "misioneros de la paz de Dios de la mano de María".

El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, presidió la Misa de Año Nuevo en la catedral de la Almudena, destacando la importancia de ser "misioneros de la paz de Dios de la mano de María". En su homilía, subrayó que el nuevo año comienza con el ofrecimiento del rostro de Dios y el regalo de la paz, un don para vivir con sentido. La celebración coincidió con el Día de Santa María, Madre de Dios, y reunió a numerosos fieles en el templo madrileño.

Durante la Eucaristía, el coro Capilla Vical de Santa Cruz acompañó musicalmente, mientras se recordaba en el Evangelio cómo María meditaba en su corazón. El cardenal Cobo enfatizó que la paz no es solo ausencia de guerra, sino que se edifica sobre verdad, justicia, amor y libertad. Resaltó que esta paz comienza cuando se abre un espacio interior para que Dios hable, subrayando la necesidad del silencio para alcanzarla.

En el contexto de la Jornada Mundial de la Paz, el arzobispo señaló que vivimos en un clima bélico donde la violencia puede comenzar con palabras o gestos que humillan. Esta violencia puede incrustarse en diversos ámbitos como la vida familiar y pública. Sin embargo, destacó que los cristianos no tienen enemigos sino hermanos. La Iglesia en Madrid aspira a ser una Iglesia de paz y sueña con un Madrid como hogar Pacífico.

El cardenal Cobo instó a eliminar cuentas pendientes y cuidar lo cercano como familia y comunidad. Propuso gestos concretos para ser misioneros de paz: escuchar antes de juzgar y evitar demonizar a otros. La paz es fruto del diálogo y del perdón. Concluyó afirmando que aunque frágil, la paz necesita cuidado y es hora de ser misioneros pacificadores junto a María, quien enseña que acoger a Dios es el primer gesto pacificador.