Cruz Roja ha instalado desde 2023 más de 1.400 dispositivos de voz en la Comunidad de Madrid con el objetivo de reducir la soledad no deseada entre las personas mayores y facilitar su conexión con el entorno, especialmente en zonas rurales o en casos de movilidad reducida.
Estos dispositivos, similares a asistentes virtuales tipo Alexa, permiten a los usuarios acceder a información, realizar videollamadas, recibir recordatorios o entretenerse mediante el uso exclusivo de la voz, sin necesidad de conocimientos tecnológicos avanzados.
Una de las beneficiarias es Graciela de ARCO, una mujer colombiana de 71 años que llegó a Madrid procedente de Venezuela para estar más cerca de su hijo, residente en Suiza. Vive sola y en 2024 solicitó ayuda a Cruz Roja, que le facilitó uno de estos dispositivos. “Escucho noticias, música, pódcast de autoayuda, pregunto la hora o el tiempo. Durante el mes que no funcionó por el wifi, la eché muchísimo de menos”, relata desde su domicilio en el barrio de Alto de Extremadura.
Además del dispositivo, Graciela participa en talleres de pilates, yoga y memoria financiados por Cruz Roja, una combinación que, según ella, le ayuda a mantenerse activa y acompañada.
Según ha explicado la coordinadora de Inclusión Digital y Envejecimiento de Cruz Roja, Tania Oriol, la organización trabaja contra la soledad no deseada desde hace más de 20 años y actualmente atiende a más de 6.000 personas mayores de 65 años dentro de este programa.
La iniciativa de dispositivos de voz se enmarca en el proyecto ‘Enrédate’, que ha evolucionado con el tiempo. “Comenzamos en 2020 con tablets para videollamadas y hemos dado el paso a los dispositivos de voz porque son más accesibles y naturales para los mayores”, explica Oriol.
En la Comunidad de Madrid se han instalado 161 dispositivos en 2023, 929 en 2024 y 350 en 2025, con un total de 1.440 aparatos, mientras que a nivel nacional ya se superan los 20.000. El proyecto cuenta con la financiación de la Fundación Amancio Ortega.
Además de permitir videollamadas con voluntarios, familiares u otros usuarios, los dispositivos ofrecen juegos de memoria, ejercicios de estimulación cognitiva, música, información diaria y recordatorios personalizados para citas médicas, actividades o fechas señaladas.
Otra usuaria, Invención Villaranda, de 83 años y residente en Majadahonda, destaca la utilidad de estos avisos. “Me recuerda los cumpleaños de la gente importante. Por la mañana le digo ‘buenos días’ y me contesta. Juego a las adivinanzas y escucho música”, cuenta.
Los recordatorios pueden ser configurados por el propio usuario, por familiares o por los voluntarios y técnicos de Cruz Roja, que realizan un seguimiento periódico del uso del dispositivo.
El proyecto ha permitido que estos dispositivos lleguen también a municipios rurales y zonas de la Sierra, donde los mayores tienen más dificultades para desplazarse o participar en actividades presenciales. En estos entornos, los asistentes de voz resultan especialmente útiles para alertas meteorológicas, información básica y contacto social.
Cruz Roja está presente en 45 puntos de atención de la Comunidad de Madrid, tanto en áreas urbanas como rurales. “El dispositivo nos ha permitido llegar a personas que antes no podían participar en talleres ni actividades”, subraya Oriol.
Para acceder al programa es necesario ser mayor de 65 años, vivir solo o sentirse solo, residir en zonas alejadas o tener movilidad reducida. El dispositivo requiere conexión eléctrica y Telefónica, y los usuarios reciben formación previa antes de su instalación.
La tasa de abandono es mínima: menos del 1% deja de usar el dispositivo por decisión propia. “Solo se retira si la persona se muda o entra en una residencia”, explica la coordinadora.
Con esta iniciativa, Cruz Roja busca que la tecnología se convierta en una herramienta de acompañamiento, capaz de llenar con una voz los momentos de soledad de miles de mayores madrileños.