La vendimia en la Comunidad de Madrid ha comenzado con la expectativa de un aumento en la producción de uva entre un 10% y un 15% en comparación con el año anterior, lo que podría traducirse en una cosecha total de entre 11 y 12 toneladas.
Esta información ha sido adelantada por Francisco José García Paredes, el nuevo presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen (D.O.) Vinos de Madrid.
A pesar de que hace unos meses las previsiones eran aún más optimistas, las condiciones climáticas de la primavera, con lluvias que inicialmente presagiaban una cosecha excepcional, se vieron afectadas por las bajas temperaturas de mayo, lo que redujo la cantidad de vides que lograron cuajar. Además, algunas precipitaciones inesperadas durante la polinización también afectaron el rendimiento. Sin embargo, la producción de este año superará a la del año pasado, marcada por dos años consecutivos de sequía.
En cuanto a la calidad, las uvas presentan este año una excelente sanidad y maduración, lo que augura vinos tintos y blancos de gran calidad. Según García Paredes, "La Resistencia hídrica de las cepas durante la primavera ha favorecido una maduración más completa, en contraste con el estrés hídrico sufrido en los dos años anteriores".
El calor extremo registrado en los últimos años ha adelantado nuevamente la vendimia. Desde la semana pasada, se ha iniciado la recolección en zonas como San Martín de Valdeiglesias, Cadalso de los Vidrios, Cenicientos y Navalcarnero, con la albillo real, una uva autóctona madrileña que alcanza su punto óptimo de maduración antes que otras variedades.
En estos últimos días de agosto, se continúa la cosecha de variedades como Moscatel de Grano Menudo, Sauvignon Blanc, Syrah y Merlot. Para principios de septiembre, se espera el inicio de la vendimia de la variedad Tempranillo, seguida de cerca por Garnacha Tinta. Las variedades blancas más extendidas, como Malvar y Airén, se cosecharán a finales de septiembre, concluyendo la temporada en la tercera semana de octubre con la recolección de la Garnacha Tinta en las comarcas de El Molar y Arganda del Rey, donde las uvas tienen una maduración más tardía.
La vendimia en la región se realiza mayoritariamente de forma artesanal, recolectando las uvas en cajas que se transportan en grandes remolques. Las jornadas de trabajo comienzan al amanecer y se extienden hasta el atardecer, garantizando el cuidado del racimo y la calidad de la uva.
Madrid no enfrenta problemas de personal para llevar a cabo estas labores, y la superficie dedicada al viñedo se mantiene estable respecto a años anteriores. Las uvas, adaptadas al clima seco de la Meseta Central, requieren poca agua y actúan como cortafuegos en caso de incendio, evitando la propagación de las llamas.
El desafío principal para el nuevo presidente del Consejo Regulador es lograr que el público madrileño y español reconozca plenamente la calidad de los vinos madrileños, que han ganado numerosos premios tanto a nivel nacional como internacional. La exportación de estos vinos ha crecido de manera exponencial en la última década. "Nuestro objetivo es que los establecimientos de Madrid ofrezcan en primer lugar vinos de la región, y para ello debemos seguir mejorando la promoción, el conocimiento y el reconocimiento de nuestros productos", subraya García Paredes.
La Denominación de Origen Vinos de Madrid, aprobada en 1990, abarca actualmente 8.528 hectáreas de viñedo distribuidas en 12.387 parcelas, cultivadas por 3.038 viticultores en las subzonas de Arganda del Rey, El Molar, Navalcarnero y San Martín de Valdeiglesias. Según datos de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad, a finales de 2022, la región ya exportaba más de 5.000 hectolitros de vino, lo que representa el 30% de su producción, a países como Estados Unidos, China y varios de la Unión Europea, demostrando así su capacidad para competir en el mercado internacional.
Para garantizar la calidad, los inspectores del Consejo Regulador supervisan las bodegas desde el inicio de la temporada, controlando el origen de las uvas, la cantidad recolectada y las prácticas de elaboración.