La Comunidad de Madrid cerró 2025 con una presión sostenida sobre el mercado del alquiler residencial, registrando una media de 103 personas interesadas por cada vivienda en oferta, según el último barómetro del Observatorio del Alquiler impulsado por la Fundación Alquiler Seguro. Esta cifra confirma que la región sigue inmersa en un escenario de alta demanda, aunque con una oferta que, a diferencia de otras comunidades, apenas varió respecto al año anterior.
El informe señala que Madrid consiguió mantener su ‘stock’ disponible con un leve crecimiento del 0,21%, una excepción dentro del panorama nacional, donde la mayoría de provincias experimentaron fuertes caídas en la oferta. Aun así, la presión de la demanda sigue siendo intensa, situando a Madrid entre las diez provincias con más de 100 interesados por vivienda, junto a territorios como Barcelona, Girona, Baleares o Valencia.
El estudio también constata un “efecto limítrofe” en el área de influencia de la capital, donde provincias como Toledo y Guadalajara han experimentado un notable incremento en el número de interesados por vivienda. En Toledo se ha pasado de 33 a 54 interesados por inmueble, y en Guadalajara de 69 a 75. Según el Observatorio, estos aumentos reflejan el desplazamiento de la demanda hacia municipios conectados con Madrid, a los que están recurriendo inquilinos expulsados del mercado capitalino por el encarecimiento de las rentas.
El precio medio del alquiler en la Comunidad de Madrid alcanzó los 1.584 euros al mes en 2025, una cifra elevada, aunque con un ritmo de crecimiento más moderado que en ejercicios anteriores. El informe subraya que esta contención responde a que los inquilinos ya destinan cerca del 40% de sus ingresos netos al pago del alquiler, lo que limita su capacidad de asumir nuevas subidas. Esta situación ha contribuido a estabilizar los precios en Madrid y en otras grandes ciudades como Barcelona y Málaga.
No obstante, el informe advierte de que mientras los grandes núcleos parecen haber tocado techo, las subidas más agresivas se están desplazando hacia provincias con menor renta histórica pero con una oferta en fuerte retroceso. En este contexto, ciudades como Zaragoza o Ciudad Real presentan incrementos anuales por encima del 9%, con precios todavía por debajo de la media nacional, pero en clara trayectoria ascendente.
El balance del Observatorio revela que, mientras en Cataluña el control de precios ha reducido drásticamente la oferta —solo en Barcelona se han retirado 11.594 viviendas—, Madrid ha logrado mantener su volumen de pisos disponibles prácticamente intacto. Según el estudio, este dato permite al mercado madrileño evitar un colapso como el que sufren provincias reguladas, aunque sin resolver la fuerte presión sobre la demanda.
El barómetro concluye que el problema estructural del mercado de alquiler en España no se limita ya a los grandes núcleos urbanos, sino que se extiende a nuevas zonas tensionadas por la escasez de oferta. La Comunidad de Madrid, aunque con mayor estabilidad, no es ajena a esta evolución y deberá afrontar en los próximos meses la persistencia de una demanda elevada que presiona tanto en la capital como en su periferia.