El "agresivo" cáncer que sufrió su cuñada Manuela y lo unidas que estuvieron durante la lucha contra la enfermedad fue lo que llevó a Virginia a poner en marcha 'Música en vena', una fundación para administrar esta nueva "medicina" a los pacientes, en unos momentos tan difíciles en los que cada minuto de distracción es de oro.
La fundación sin ánimo de lucro 'Música en Vena', que nació hace dos años de la mano de la bailaora venezolana Virginia Castelló Castro, se ideó, en principio, para enfermos oncológicos, pero el éxito de la asociación obligó a que otras zonas del hospital sean testigos del momento musical.
En solo dos años, 'Música en vena' acumula ya 70 conciertos en hospitales de la Comunidad de Madrid, con la colaboración de la Consejería de Sanidad, pero no se dan por satisfechos.
El objetivo es organizar muchos más e incluso salir de la región, para llevar la pasión por el ritmo a todas aquellas personas que tanto lo necesitan.
"En Quimioterapia, lo agradecen un montón, reaccionan de una manera increíble", comenta Castelló, a quien una paciente dijo una vez: "llevaba tantos años sin escuchar música, y que vengan de la orquesta del Teatro Real es emocionante".
En Oncología, la música revive a los pacientes, porque se respira "mucha sensibilidad", confiesa la bailaora. El momento de distracción de los enfermos y de sus familias fija toda su atención en la música.
Pero, ¿por qué Música "en vena"? "Porque es mi vida, y porque los medicamentos para tratar el cáncer se administran por vena", explica Virginia Castelló.
"Me han llamado de Barcelona, País Vasco... pero por ahora abarco 13 hospitales de Madrid", cuenta Virginia Castelló, feliz por lo felices que hace a los pacientes con su asociación.
"Muchos artistas llegan con un nudo en la garganta, nerviosos, con un mayor respeto que en otras ocasiones al público, pero luego alucinan", afirma Virginia Castelló.
La lista de colaboradores se engrosa cada día: Rosario Flores, Lolita, Diego El Cigala, Rafael Amargo, Carlos Baute... Ninguno ha podido resistir la tentación de formar parte de Música en vena.
"Todo el mundo tiene a alguien a quien le ha tocado el cáncer", apunta la fundadora de la asociación.
El agradecimiento de los pacientes ha alcanzado tal punto, que, en alguna ocasión, Virginia ha llegado a recibir cartas de los padres y de los pacientes, reconociendo su labor para "despistarles" de la enfermedad por "un ratito".
Sin duda, continúa, el motor fundamental es la música, que, al añadir ingredientes como el flamenco y el baile, son capaces de llevar la cultura de la ciudad al hospital.
Normalmente, Música en Vena organiza cada semana dos o tres conciertos de unos 45 minutos.
El pasado 5 de marzo, una treintena de personas disfrutó de uno de estos conciertos en la unidad oncológica del Hospital Fundación Jiménez Díaz.
Allí, estuvieron los músicos Darío Bontempi, italiano, y Jesús Parra, español, quienes, con sentidos acordes, rindieron homenaje al recientemente fallecido Paco de Lucía.
Virginia se emociona al recordar que, ese día, un paciente lloraba, mientras, en Quimioterapia, todo el mundo bailaba, "incluso los que estaban enchufados al suero" y varias enfermeras se "marcaron" unos bailes en pareja.
En una ocasión, el éxito de los artistas fue tal, que hasta los pacientes preguntaron dónde podían encontrar discos de los músicos, recuerda, entre risas, la presidenta de la asociación.
Los próximos conciertos tendrán lugar en el Hospital Clínico San Carlos, donde harán una "gira" por todo el centro, pasando por diálisis, oncología y cafetería, entre otros, y en La Paz -un coro gospel deleitará a los asistentes el 13 de marzo a las 12 horas-.
La tuba, el banjo, la guitarra española, el jazz e incluso un coro Gospel: todo tiene cabida en estos conciertos solidarios por y para animar a los enfermos de cáncer, gracias a la dulce medicina que es la música.