Una segunda vida para los libros usados en Madrid

Una segunda vida para los libros usados en Madrid

Para impulsar las librerías de Madrid, el Ayuntamiento adquirirá en 25 establecimientos de este tipo los nuevos volúmenes para sus bibliotecas, aunque las repisas municipales también se nutren de donaciones y se convierten en una de las vías disponibles para dar a los libros un segundo hogar.

La red de bibliotecas municipales recibió en 2019 un total de 27.150 donaciones, han informado a fuentes del área de Cultura, Turismo y Deportes del Ayuntamiento de Madrid.

La que más fue la Eugenio Trías, que, en Retiro, engordó sus fondos con 3.205 ejemplares. La Biblioteca Vargas Llosa, en Centro, la siguió con 2.520 volúmenes, y la Ángel González (Latina) completó el podio con 2.435 libros.

Por contra, las bibliotecas que menos donaciones aceptaron el pasado año fueron la María Zambrano (Tetuán), con 167; la de San Blas, con 129, y la Pozo del Tío Riamundo (Villa de Valleca), con 86.

Desde el área municipal recuerdan que las Secciones de Catalogación y Adquisiciones de la Central establecen unos criterios definidos para aceptar donaciones y que si el usuario no lleva volúmenes "que se ajusten a tales criterios, no se admiten".

El ‘Manual de procedimiento’ de las bibliotecas madrileñas indica que "no son el lugar para donar" material viejo, amarillento, desencuadernado; ni enciclopedias, atlas, anuarios; ni libros de texto o temario de oposiciones de hace más de 5 años; ni publicaciones periódicas ni, entre otros, materiales pornográficos.

Apela el manual a que los libros sean adecuados al tipo de colección de una biblioteca pública y añade que "el material que no se incorpore al fondo podrá ser entregado a otras instituciones y se pondrá a disposición del público o se enviará a campañas de recogida de libros".

Pero debido a la "considerable" demanda hay bibliotecas pequeñas que "no tienen casi espacio para admitir muchos más ejemplares", por lo que, en algunos casos, las donaciones no entran a los fondos municipales a pesar del buen estado, aunque hay más caminos para que los libros no terminen en el contenedor (azul).

‘Libros para un mundo mejor’ dona bibliotecas a centros de salud mental, asilos, colegios, residencias de ancianos o a entidades como la querida Iglesia de San Antón del Padre Ángel, gracias a los libros que, a su vez, los usuarios donan en su espacio en la calle Espíritu Santo.

Otro ejemplo es 'La Casquería', que vende libros "al peso" gracias a donativos, o 'TuuuLibería', que, con dos espacios físicos en la capital, recibe pilas de textos con argumentos "habituales" como 'Mira, tengo esto en casa y no lo quiero', 'Ya no tengo espacio' o 'Me estoy mudando'.

Se trata de una asociación sin ánimo de lucro que tiene por misión facilitar el acceso a la lectura: las historias que pasan a sus estanterías quedan a disposición de los compradores, que se las pueden llevar a cambio de un donativo económico “responsable”, con 1 euro como contribución mínima, explican en su web.

Más allá de la satisfacción que deja haber sido altruista dando una segunda oportunidad a las obras mediante la donación, para aquellos a quienes les atraiga -más- el sonido que hacen las monedas en el bolsillo también existen multitud de opciones en las librerías de segunda mano que pululan por la ciudad.

La franquicia TikBooks, Arrebato Libros o Libros & Co son algunas de las casas de compra-venta de libros de la capital, como Libros Alcaná, radicada en Tetuán y que se define como un caso "poco habitual".

Tanto es así, que cuentan con un encuadernador y su taller de encuadernación y restauración. "Si los libros llegan en mal estado, Ignacio (el "fabuloso" encuadernador) los prepara un poquito y los deja más presentables para alargar la vida de un libro unos cien años más", explica Juan Antonio, el dueño de este establecimiento.

Comenzó la andadura de Alcaná hace casi veinte años con un capital de mil pesetas y ahora esta librería de barrio da empleo a quince personas.

En Alcaná sobreviven comprando libros que venden “a precios asequibles para que la gente pueda seguir consumiendo este producto", según su propietario, que lamenta que muchas librerías "han desaparecido".

"Ahora mismo, si quieres algo sacas el móvil del bolsillo y lo tienes al momento", añade Juan Antonio, cuyo nicho de mercado compite ahora con la modernidad y la tecnología que han creado plataformas en las que la intermediación no es necesaria para que una persona le venda un producto, como un libro, directamente a otra.