La consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, ha reiterado este martes que no dará “un paso atrás” en el proceso de licitación de los test para el cribado del cáncer de cérvix y ha replicado con contundencia a las críticas lanzadas por la ministra del ramo, Mónica García. Matute ha recordado que los test están avalados por la propia Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, dependiente del Ministerio de Sanidad.
“Si considera que no son adecuados, que directamente la Agencia del Ministerio los eche para atrás y no permita que se presenten a ningún concurso de licitación”, ha declarado, en respuesta a las acusaciones sobre la supuesta baja calidad de las pruebas utilizadas por el Servicio Madrileño de Salud.
La consejera ha subrayado que este tipo de test se emplean desde hace años en otras comunidades autónomas como Castilla-La Mancha, Andalucía o Extremadura, sin que el Ministerio haya planteado objeción alguna en esos casos.
Matute ha insistido en que el proceso de contratación sigue en marcha y se ha desarrollado “como marca la ley”, con participación de mesas técnicas y equipos especializados encargados de evaluar los productos y servicios a adquirir. “Lo que se adquiere, se adquiere para lo que se ha puesto en los pliegos y desde luego para dar una calidad excelente”, ha remarcado.
Desde la Consejería de Sanidad se acusa al Ministerio de estar instrumentalizando políticamente el caso y de focalizar sus críticas en Madrid por motivos partidistas. “¿Por qué habla de la Comunidad de Madrid cuando además todavía no se ha concluido el proceso de licitación? Pues simplemente porque quieren manosear y manipular”, ha zanjado la titular regional.
Matute ha mostrado también su preocupación por el posible efecto que estas declaraciones pueden tener en la población femenina. “Me da miedo que con estos mensajes las mujeres puedan tener reparos a la hora de acudir al ginecólogo para hacerse una citología”, ha advertido, recordando que estas pruebas “salvan vidas” y están científicamente avaladas.
La responsable sanitaria ha defendido el programa de cribado como una herramienta eficaz y segura para la detección precoz del cáncer de cuello de útero, y ha acusado al Ministerio de poner en peligro la confianza en el sistema por intereses políticos ajenos a la salud pública.