La Comunidad de Madrid ha afirmado este miércoles que no remitirá los datos relativos a los programas de cribado de cáncer al Ministerio de Sanidad mientras no se garanticen criterios homogéneos en los indicadores que forman parte de la Estrategia Nacional contra el Cáncer del Sistema Nacional de Salud. Así lo han confirmado fuentes de la Consejería de Sanidad, que subrayan que la solicitud del Ministerio carece de una base técnica clara y común para todas las comunidades autónomas.
El requerimiento ministerial, emitido el martes, instaba a las regiones a remitir en el plazo de un mes los datos correspondientes a los cribados de cáncer de mama, colorrectal y de cuello de útero. Sin embargo, desde la Comunidad de Madrid se ha insistido en que no se enviarán dichos datos hasta que se disponga de un sistema común, fiable y transparente que permita comparaciones reales entre territorios, algo que a juicio del Gobierno madrileño no está garantizado en estos momentos.
“La red de cribados no está implantada en todas las comunidades ni cuenta con un marco oficial compartido. No es útil ni válida tal y como está planteada”, han señalado desde la Consejería, añadiendo que el plan funcional técnico aún no se ha desarrollado de manera que resulte aplicable por los profesionales que deben volcar la información.
En este contexto, la consejera de Sanidad, Fátima Matute, ha enviado una carta a la ministra del ramo, Mónica García, en la que solicita la convocatoria urgente de una reunión extraordinaria del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. En su misiva, Matute reclama abordar tanto los calendarios como los criterios homogéneos que deben regir los programas de cribado poblacional.
La consejera madrileña ha criticado que el documento de consenso sobre el sistema de información del programa poblacional de cribado de cáncer no fue aprobado en el seno del Consejo Interterritorial, a pesar de su repercusión directa en la gestión de las comunidades. También ha recordado que la llamada Ponencia de Cribados es un órgano técnico sin capacidad ejecutiva, y que sus conclusiones no pueden considerarse vinculantes.
“El funcionamiento cooperativo y la lealtad institucional deben recuperarse”, ha afirmado Matute, que ha instado a recuperar el papel del Consejo Interterritorial como espacio de diálogo y decisión, alejado de imposiciones unilaterales por parte del Ministerio.
Además de los programas de cribado, la responsable sanitaria madrileña ha reclamado que en esa reunión extraordinaria se aborde la escasez de profesionales médicos, problema que ha calificado como el más grave y estructural del sistema de salud actual. Matute ha urgido al Ministerio a diseñar un plan nacional serio y coordinado que incluya una planificación responsable de los recursos humanos, más plazas de formación sanitaria especializada, agilidad en el reconocimiento de títulos y políticas eficaces para retener el talento sanitario.
La consejera ha advertido especialmente del impacto negativo que podría tener la reforma en marcha sobre el personal temporal en las comunidades autónomas, señalando que su aplicación podría generar efectos “catastróficos” en la gestión de los recursos humanos de los servicios regionales de salud.
En este sentido, ha reiterado el compromiso de la Comunidad de Madrid con la cohesión del sistema nacional, pero ha exigido al Ministerio que asuma su responsabilidad y actúe con transparencia y previsión. “La confianza en la sanidad pública no se puede sostener sobre decisiones unilaterales ni sobre documentos técnicos impuestos al margen del debate autonómico”, ha zanjado la consejera.