Los hepatitis A sigue creciendo en la Comunidad y los casos se duplican en el último año

Los hepatitis A sigue creciendo en la Comunidad y los casos se duplican en el último año

La hepatitis A continúa al alza en la Comunidad de Madrid y ha alcanzado en lo que va de año cifras inéditas desde el brote internacional que afectó a varios países europeos entre 2016 y 2017.

En ese periodo, España registró miles de infecciones, muy por encima de la media de la década anterior. Aunque se trata de una enfermedad tradicionalmente poco frecuente en nuestro país, los casos han vuelto a aumentar de manera significativa, sobre todo entre hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres.

Datos actuales y evolución reciente

Hasta el 30 de noviembre de este año se han notificado 419 casos en la región, lo que supone más del doble que en el mismo periodo de 2024, cuando se contabilizaron 177. Este crecimiento, del 136,7%, sitúa el índice epidémico en 2,37, muy por encima del umbral de 1,25 que indica alta incidencia. La cifra acumulada en los once primeros meses de 2025 prácticamente iguala el total registrado en los últimos cinco años completos, que sumaron 492 casos entre 2019 y 2024.

El repunte actual recuerda al ascenso de 2017, cuando la Comunidad alcanzó 1.028 infecciones en el marco del brote europeo. Tras un descenso prolongado y varios años por debajo del medio centenar de casos, la región volvió a experimentar un aumento significativo en 2024, con 210 notificaciones, preludio del crecimiento continuado que marca 2025.

Factores de riesgo y perfil de los afectados

El contacto sexual se mantiene como el principal factor de transmisión. De los casos registrados hasta finales de noviembre, en 208 se identificó este origen, casi todos en hombres. Otros 71 contagios estuvieron asociados a viajes internacionales durante el periodo de incubación. En total, el 81,6% de los afectados son varones y el 18,4% mujeres. La mediana de edad es de 33,5 años en hombres y 30,5 en mujeres, y casi el 96% de los casos corresponde a mayores de 15 años.

Más de la mitad de los infectados, un 58,9%, requirieron ingreso hospitalario, con una estancia media de tres días. Además, este año se han notificado 29 brotes con 62 casos asociados, frente a los siete brotes y 15 casos registrados en el mismo periodo de 2024.

Cómo se transmite y cuáles son los síntomas

El virus de la hepatitis A se encuentra principalmente en las heces y la sangre de personas infectadas. Su transmisión es fecal-oral, ya sea mediante el consumo de alimentos o agua contaminados, o por contacto directo entre personas, especialmente a través de prácticas sexuales de contacto oral-anal. El virus está presente en el organismo entre 15 y 45 días antes de que aparezcan los síntomas y durante la primera semana de enfermedad.

La enfermedad puede manifestarse de forma leve, con una duración de una o dos semanas, o evolucionar hacia cuadros graves que incapacitan durante meses. No siempre aparecen síntomas, por lo que existen numerosos portadores asintomáticos. Entre las señales más típicas destacan la ictericia, la orina oscura, la falta de apetito, las náuseas, la fiebre, el malestar general, el dolor abdominal y la pérdida de peso.

Pronóstico y complicaciones

Aunque no existe un tratamiento específico, la mayoría de los pacientes se recuperan por completo en unas semanas y no quedan secuelas una vez superada la infección. El virus no permanece en el organismo y los casos de fracaso hepático fulminante son poco frecuentes, con una letalidad media del 0,5%, principalmente en personas mayores o con enfermedad hepática previa.

Prevención: vacunación e higiene

La vacunación es la medida preventiva más eficaz contra la hepatitis A, especialmente para personas con prácticas sexuales de riesgo, profesionales del sexo, usuarios de drogas inyectadas o viajeros a países con saneamiento deficiente. Desde 2017, estos colectivos forman parte de las recomendaciones de inmunización.

A la vacunación se suma la importancia de una correcta higiene de manos y medidas higiénico-dietéticas, especialmente durante viajes a zonas donde el agua no está tratada. Pelar frutas, consumir verduras cocinadas, beber agua embotellada y evitar el hielo son acciones esenciales para reducir el riesgo de contagio.