Pedro Sánchez no es consciente, o tal vez sí, pero no le queda otra que no quererlo ver pues no tiene por donde huir.
Ninguna agonía es divertida. Al menos, a mí no me divierten, y me parecen tan decadentes como las despedidas de soltero/as.
Ante el desenlace electoral del domingo que viene en Extremadura, que nadie se distraiga con las claves nacionales del análisis.
Urge dotar a la política de sentido moral. El desdén rayano en el desprecio, con el que el presidente del Gobierno elude responder a las preguntas del líder de la oposición en el transcurso de las sesiones de control al Ejecutivo, degrada la función del Parlamento como institución clave del sistema democrático.
Todavía está a tiempo. Todavía puede presentar su renuncia al Rey y convocar elecciones.
Con la Iglesia has topado, Sánchez. Una entrevista del presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello, muestra sin sombra de duda que también el poder religioso católico, que indudablemente sigue teniendo una fuerza moral en nuestro país, se ha colocado frente a un Gobierno en el que los casos de corrupción, los de abusos sexuales y la inepcia de quienes tendrían, desde dentro, que manejar esta macro crisis se han dado cita para hacer tambalear al Ejecutivo del cuarto poder económico de la Unión Europea.
Ahora ya sabemos que mientras unos pocos se forraban a la sombra del poder, la mayoría de los españoles apretaba los dientes para llegar a fin de mes.
El paisaje que ofrecen las portadas de los periódicos, de todos los periódicos, no puede ser más desolador para el Gobierno.
Todos los medios coincidían este viernes en que la situación del PSOE es casi desesperada.
La presentación de un libro con los mejores discursos parlamentarios de Pérez Rubalcaba reunió este jueves en la sala constitucional del Congreso a una heterogénea representación de un PSOE partido en dos.
Llegaron para combatir la corrupción y la han institucionalizado. La extensión de la marea de imputaciones judiciales y detenciones lleva camino de anegar la crónica judicial y por extensión el relato de la vida política española.
Parece que los honestos dirigentes del PSOE -políticos que lo dan todo, como dicen los futbolistas- nombren a otros dirigentes, que parecían tan honestos como son ellos, y luego resulta que son todos unos sinvergüenzas.
Ya hay sentencia que confirma la conducta delictiva del inhabilitado fiscal general, Álvaro García Ortiz, adelantada en el fallo emitido por la sala segunda del Tribunal Supremo el pasado 20 de noviembre.
Es difícil negar que estamos en un proceso destructivo, autodestructivo, de la democracia para ir no se sabe dónde.
Acabó el curso en el Congreso de los Diputados como había empezado: denigrando, en una sesión de control, una más que fue para olvidar, lo que debería ser un trabajo parlamentario digno y constructivo.
Cuando los políticos intentan adueñarse del pasado su intención es convertirlo en propaganda.
El fiasco del sistema Verifactu, diseñado por la Agencia Tributaria y tutelado por el Ministerio de Hacienda para garantizar la trazabilidad y emisión directa de facturas por parte de empresas y autónomos, es ya uno de los mayores revés administrativos del año.
Dice Alberto Núñez Feijóo que lo que le falta para presentar una moción de censura no son las ganas.
Sánchez tiene un grave problema de credibilidad al frente a un Gobierno que funciona como un coche sin gasolina apedreado por el adversario.
Cuando esto escribo, faltan trece días para la primera de varias confrontaciones electorales pendientes, la que tendrá lugar el próximo domingo 21 en Extremadura, donde todos los pronósticos hablan de una severa debacle del PSOE, de un cierto ascenso, sin alharacas, del PP y de una crecida espectacular de Vox, el nombre de cuyo candidato, sin embargo, muy pocos extremeños conocen.
Desde los tiempos de la Grecia clásica sabemos lo mucho que la política le debe al teatro.
Los católicos vivimos estas semanas el llamado tiempo de Adviento, la preparación de la llegada del Señor y un momento para la reflexión y para la conversión "porque está cerca el reino de Dios".
La presidenta del Congreso, Francina Armengol, que sin duda tantas críticas merece por su conducción sesgada de la Cámara Baja, abrió un interesante campo de experiencias en su discurso de este sábado, conmemorando el aniversario de la Constitución.
El Gobierno ha vuelto a pulverizar cualquier previsión presupuestaria. Solo en el mes de octubre, el Ejecutivo ha gastado más de 30.000 millones de euros mediante ampliaciones de crédito de los Presupuestos de 2023, los últimos que logró presentar y aprobar.